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La Coctelera

Patricio Peñalver Ortega

Un ser seco que se complace en los absurdos metafísicos

2 Febrero 2011

Antonio López. Dibujos

Después de esta luenga cuesta de fin enero recién finiquitada, con la crisis de la crisis que se resiste al ser coronada; en un día de nubes grises y plúmbeas, me acabó de comprar un libro que me ha dejado frito y gélido el bolsillo, y, que sin embargo me ha contentado y calentado el alma. Una pura contradicción, puede que en ocasiones, como la vida misma. Como mismamente, puede que esta nota escrita en día grisáceo, usted la lea en una luminosa y azulada mañana. Así es la vida.

Me acabo de comprar el libro titulado: "Antonio López. Dibujos", que pesa varios kilos y que vale 50 euros y qué como dice por megafonía el gitano que vende tres toallas a un euro: ¡Merece la pena! Es un hermoso libro.

En el estéril debate de sí el libro analógico sustituirá al de papel, el libro que ahora tengo entre mis manos, no tiene debate. Este libro, de gran formato, sobre el proceso creativo del artista es un libro para observar y leer y hasta para oler y oír el susurro de las páginas al pasar, en el cual, el tacto, el oído y la vista, se recrea. En la elaboración de este libro tan cuidadosamente editado, en la que ha participado el pintor, como complemento a la gran parte gráfica, nos encontramos con un sucinto y apasionado texto del artista y con un brillantísimo y sutil escrito de Francisco Calvo Serraller, a modo de ensayo, que nos da todas las claves para entender las pautas creativas de Antonio López. El propio pintor ya nos indica en el texto que: "la diferencia entre el dibujo y la pintura se percibe de inmediato: la pintura te da todos los datos, y el dibujo no; una te aproxima al motivo, gracias fundamentalmente al color, pero el otro, en su límite, te lleva hacia un territorio más psicológico. En cierta medida, nos ocurre algo parecido con el cine: cuando vemos una película en blanco y negro, tenemos una sensación de irrealidad, de sueño".

Entre el sueño del color y la realidad en blanco y negro de la pertinaz crisis, decir que Antonio López el pintor español más cotizado es genial, parece ya un asunto baladí, pero lo es menos si uno sigue su trayectoria, y lo que es más importante, observa: su fidelidad a su propio proyecto. Si una obra, al fin de cuentas, debe de contar algo y de emocionar al espectador, eso y no otra cosa, es la pintura y la obra de Antonio López.

Hace unos meses un afamado pintor afirmaba en una entrevista, que Antonio López era un pintor torpe; esa misma tarde ese pintor inauguraba exposición y en un momento dado, le dije que me estaba gustando su obra, pero que la estaba viendo con cierto resquemor ya que no entendía el calificativo en la prensa sobre Antonio López. El afamado pintor, se sorprendió y me respondió que ese calificativo lo había dicho porque lo consideraba lento y poco resolutivo en las composiciones, para decir a continuación: ¿cómo no me va a gustar la pintura de Antonio, sí le he comprado algún que otro cuadro? Ahí quedó la cosa. Al día siguiente, casualidades de la vida, me encontré con otro afamado pintor y comentamos la performance que Antonio López se montó, el pasado verano, cuando se puso al pintar paisaje del natural, en Madrid, con espectadores japoneses incluidos; este pintor que admira al de Tomelloso, me espetó, cariñosamente: ¡Las cosas de Antonio López!

Y efectivamente esas son las cosas de Antonio López, las mismas cosas y las mismas maneras de hace varias décadas cuando todas las madrugadas, al alba, montaba su caballete para captar las luces de la Gran Vía. Esos paisajes pintados de Madrid ya forman parte del paisaje natural de Madrid, y ya han quedado en la memoria popular de cientos de espectadores. En estos tiempos de crisis, de infaustas proposiciones conceptuales, la pintura de Antonio López me sigue pareciendo absolutamente moderna y los dibujos de este libro le vienen a dar categoría a eso que entendemos como Bellas Artes.

Después de observar, solo por unos días, y de disfrutar con las páginas de este hermoso libro, para sacarle rendimiento,  lo acabo de regalar a una pintora que lo disfrutara mucho más que yo.

Yo sé lo que vale un buen libro. Mi primer libro lo compré con los ahorros del dinero de los bocadillos, pasando un poquito de hambre, después de dejar de almorzar durante varios días. Yo sé lo que vale un buen libro, en tiempos de crisis.

 

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ARIODANTE

ARIODANTE dijo

Muy buen texto, sí, señor; creo que Antonio López es un pintor como la copa de un pino, aunque unos cuadros me gusten más que otros y aunque haya otros artistas que también me gusten y su estilo sea diferente. Te lo dice una pintora. Pero el pintor de Tomelloso sigue ahí, y pasará a la historia cuando otros caerán en el olvido. Si no has visto "El sol del membrillo", un documental que filmó Victor Erice sobre Antonio López, te lo recomiendo encarecidamente. Es otra manera, sencilla y llana de acercarse al gran pintor que es un hombre sencillo y llano. Y de verle pintar, mientras tararea una copla. Sólo por eso merece la pena ver el filme. Saludos!

24 Julio 2011 | 03:08 PM

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Patricio Peñalver Ortega

Espinardo.-Murcia, España
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Mi profesión debería de ser la de lector, pero otros derroteros me llevaron a la de escritor y por ende a la de periodista. Tengo dos novelas publicadas: "El Murmullo de las Estaciones" y "Una novela sin nombre". Y otras que esperan.

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