Manuel de Andrés Martínez:, Corralero de la plaza de toros de Murcia.
Manuel de Andrés Martínez, de 38 años, corralero de la plaza de toros de Murcia, que se dedica durante todo año a las tareas propias de su profesión, es el encargado de cuidar y mimar a los toros, desde que llegan a la plaza, hasta que sale por la puerta de chiqueros.
Pregunta.- ¿De donde le viene el asunto de meterse en el mundo de los toros?
Respuesta.-Eso me viene de muy chiquitito. Mi padre era operador cinematográfico y yo iba al cine que se proyectaba en la plaza, desde entonces ese mundillo y ese ambiente ya me gustaba, hasta que diez días después de la muerte de Angelín entré a ayudarle a José Joaquín, y desde 1997, aquí estoy.
Pregunta.- ¿En qué consiste el trabajo de corralero?
Respuesta.-Pues en cuidar y mimar al toro desde que llega hasta que sale a la plaza, Es como si una persona va un buen hotel: te hacen la cama, te ponen la comida y te lo hacen todo, pues aquí es igual. Así que el trabajo del corralero es hacer que el toro, simplemente, se sienta lo más cómodo posible y tratarlo como si fuera un marqués.
Pregunta.-Cuando oye la frase: "Echar al toro al corral", ¿en qué piensa?
Respuesta.-Bueno no pienso en nada concreto, pero esa frase a las personas que no dedicamos a esto no nos gusta, ya que es un toro más que se va a lidiar y es una pena que se haya lesionado. Así que cuando menos vaya un toro al corral, pues mejor.
Pregunta.-¿Y en ese momento ya empieza su trabajo?
Respuesta.-Sí, ahí ya tengo que ir a por los bueyes, sacarlos, recoger al toro hasta llevarlo al corral, para luego ser apuntillado.
Pregunta.- ¿Tiene algún método para que los cabestros le hagan caso?
Respuesta.-La cosa consiste en trabajar y trabajar con ellos. Yo lo saco y los muevo todos los días, es un trabajo continuo, para que sepan lo que están haciendo. Claro que ellos conocen mi voz, igual que yo los estudio a ellos, ellos también me estudian a mí. Ellos ya saben el movimiento que yo voy a hacer y yo el que hacen ellos, para esta tarea es fundamental el movimiento de las manos y la vara.
Pregunta.- A Florito de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid se le considera un gran corralero. ¿Usted se mira en ese espejo?
Respuesta.-Como profesional lo admiro, ya me gustaría a mí, es un gran referente. Yo trato de hacerlo lo mejor posible. Yo lo he visto trabajar, pero aquí en esta profesión cada uno trabajamos a nuestra manera.
Pregunta.- Al toro no hay que perderle el respeto. ¿Es cierta esta frase?
Respuesta.-Por supuesto, al toro no hay que perderle ni el respeto ni la cara. Siempre hay que estar pendiente porque en cualquier momento se te viene encima, eso lo tengo muy claro, en un segundo se te viene y ellos tienen cuatro patas y nosotros dos. Eso lo veo todos los días cuando los muevo para echarle de comer, en un instante cuando ven un descuido intentan cogerte.
Pregunta.-Y cuando lo estás moviendo, ¿Piensa en qué toro va a dar más juego en la plaza?
Respuesta.-Bueno, entre los compañeros hablamos de eso; qué sí éste o aquél otro por sus hechuras, por los movimientos o por lo bonito, te gustas más o menos. Claro que después cuando salen fueran son como los melones, hasta que no lo abres no sabes su sabor.
Pregunta.- ¿Cuáles son sus toreros preferidos?
Respuesta.-Mi torero actualmente es Enrique Ponce, y por supuesto Pepín Liria. Bueno en realidad me gustan muchos. Esto lo bueno que tiene es que gusta uno pero te gustan todos, dentro de la variedad del toreo.
Pregunta.- ¿De noche todos los toros son pardos?
Respuesta.-Sí, bueno, porque no los puedes diferenciar. Aunque ellos tienen la vista igual, en el momento que ven un movimiento reaccionan. En la noche siempre tienen la ventaja de poder ganarnos.
Pregunta.- ¿No le hubiera gustado ser torero o picaor?
Respuesta.- No, no. Me gustó el mundillo desde siempre, pero más la figura del toro que los veía en los corrales cuando era niño desde la ventana. Gracias al conserje Benito Belmar, que me enseñó todo lo que yo sé, tuve la oportunidad de conocer el mundo taurino.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados