Festival del cante de las minas de La Unión-agosto 2010
Se marcharon los artistas del glamour y terminaron las exitosas galas flamencas, en las que por primera vez todas las entradas ya estaban agotadas de antemano, y ahora nos llegaron los jornaleros del cante, del baile y de la guitarra y de otros instrumentos; los que aún no pueden vivir exclusivamente del flamenco y tienen que combinar su afición y su arte con otras profesiones, los que mantienen la candela y le dan vidilla a las peñas flamencas durante todo el año. Ellos y ellas, siempre inasequibles al desaliento, con un ánimo y una voluntad sin fisuras, saben más que nadie lo difícil que es escalar los peldaños de esa escalera que conduce a la cúspide, a veces esquiva y caprichosa, para llegar a ser una primera figura y situarse en el escalafón de los privilegiados.
Comenzaron los concursos de cante, guitarra, baile e instrumento musical, verdadera esencia por la que germinó el Festival, y nos llegaron los primeros once participantes en la primera semifinal de la noche del miércoles, con todas las ilusiones intactas, tratando de atemperar los nervios a flor de piel, esperando el momento de la verdad. Todo el trabajo de las muchas horas de ensayo se lo juegan en unos minutos en el escenario, y, saben que influye mucho la suerte, unos pequeños fallos pueden dar al traste con todo. En la primera semifinal, participaron seis cantaores, un guitarrista, tres bailaores y un instrumentista, procedentes de Cartagena, Murcia, Badajoz, Madrid, Castellón, Córdoba, Granada y también de Japón, un año más presente en los Concursos en la modalidad de baile.
El primero en abrir la semifinal ha sido el instrumentista murciano Abdón Alcaraz, segundo clasificado el año pasado, y que vuelve a La Unión con la pretensión de ganar este año. Le siguieron: Pedro Cintas Rodríguez, de Badajoz, que cantó cartagenera, taranta y malagueña; Sara Salado Palomo, de Madrid, que hizo granaina, bulerías por soleá, y bulerías; la japonesa Niwa Akiko que bailó por tarantos y alegrías; José Luis Villena "Niño Aurora", de Castellón, que cantó minera, murciana, fandango minero y malagueña; Cayetano Moreno, de Cartagena, a la guitarra que tocó por tarantas y soleá; Cristian Pérez, de Madrid, que bailó taranto y alegrías; Raúl Alcantara "El Troya" que hizo minera, taranta y malagueña; Sergio Gómez "El Coloraito", de Granada, que cantó taranta, levantica, fandango minero y malagueña; Guadalupe Torres, de Madrid, que bailó taranto y romance; y Eva María de Dios "Eva de Dios", de Córdoba, que cantó por soleá y cantiñas.
El jurado tomaría sus notas pertinentes y el público las suyas y yo las mías. Por mi parte dejo durante la fase del concurso de valorar las actuaciones de los participantes, que demasiado tienen con lo suyo, para no influir más que nada en el ánimo de ellos; tratando de ser imparcial en esta batalla, en la que se lo juegan todo a una carta para estar en la final del sábado.
Durante el Festival, siempre hay un antes y un después: a las galas suele acudir un público más heterogéneo, mientras a la fase del concurso, predominan mayoritariamente los aficionados más exigentes. Como lo de Casa de Andalucía de Sagunto que organizan una de las pruebas selectivas del Festival, entre ellos Javier Rosado, María Dolores Villalva, Juan Manuel Sánchez, Amparo Serrano, Eljas Berna y Florencio Serrano.
Precisamente esa noche, repetía el embajador de Japón en España, Fumiaki Takahashi, que el día anterior había recibido de manos del alcalde de La Unión, Francisco Bernabé, el Premio Catedral del Cante. El embajador no se quiso perder la actuación de su compatriota Niwa Akiko, ni tampoco dejó de asistir a la emocionante y gran actuación, del cantaor granaino Juan Pinilla, que cantó en la Mina Agrupa Vicente, ante la observación emocionada de Fumiaki Takahashi. El cantaor granadino inició su repertorio con un poema del poeta de Orihuela, "he querido brindarles mi corazón rememorando el recuerdo de Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento, ya que era un poeta muy vinculado a La Unión". Pinilla comenzó su recital con estos versos: "Que mi voz suba a los montes, / y baje a la tierra y truene. / Eso pide mi garganta/ desde ahora y desde siempre...Y cantar y repetir a quien escucharme debe/ Nunca te falten las armas/ pueblo de cien mil poderes". El Director del Festival, Julio García que presentó el acto cultural, señaló: "las particularidades del Parque Minero como lugar emblemático y de la Mina Agrupa Vicenta, un lugar donde ha habido mucho sufrimiento. En minas como esta, surgieron los cantes mineros, la única forma que tuvieron de expresar sus sentimientos". "Hoy reviviremos esos momentos dejándonos llevar por los sentidos y abstrayéndonos de nuestro alrededor, sintiendo el cante en este lujo recuperado". A buen seguro, que disfrutaría mucho Miguel Clavero Aróstegui, presidente de la Peña La Platería de Granada. Por cierto, el señor Fumiaki Takahasti se enamoró de nuestras morcillas, pero no tanto de los michirones, y las comió con los dedos, chupándolas, al más puro estilo murciano.
Mucho fueron los que disfrutaron de esta primera semifinal, como el magnífico guitarrista de rock y blues; Santiago Campillo; o la joven bailaora Almudena Sánchez, que ganó recientemente el I concurso "Tiempo de Danza", en la modalidad del flamenco con una soleá; así como el doctor en medicina, Florencio Goméz de Valcárcel y Rufo Martínez Cobacho, miembro del Patronato Fundación Cante de las Minas, carnicero de nacimiento y felizmente jubilado de la Carnicería Mar-Azul.
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