De manera azarosa, no deja de ser un hecho propio de cronopios que en la casa de Cortázar del distrito XV parisino, su viuda y albacea Aurora Bernárdez descubriera un puñado de hojas de hojas de varios tamaños y colores en un cajón barrigudo de la cómoda en la que Cortázar escribió su magna obra: Rayuela, y decidiera enseñárselos a Carles Álvarez Garriga por navidad de 2008, que ha pergeñado esta maravilla misceláneas de cuatrocientos y pico páginas inéditas, tras dos décadas y media de la muerte de Julio, que ahora como un maná podemos saborear en estos Papeles Inesperados. Al azar, de sopetón, estos papeles no tienen precio para los cronopios, quizá un poco para los esperanzas y mucho más para los famas.

En estos Papeles Inesperados nos encontramos con poemas, artículos, prólogos, autoentrevistas y con fragmentos narrativos de sus libros Un tal Lucas o Historia de cronopios y famas, o con un capítulo desgajado de Libro de Manuel. Supongo que para un lector, joven o no, que nunca haya leído a Cortázar, y, por azar, de pronto se encuentren con estos textos de iniciación, la sorpresa debe de ser morrocutada. Pues, tanto o más, lo sigue siendo para los más versados en sus interminables juegos de lenguajes. Cortázar sigue imitando al mejor Cortázar, como un alquimista de historias, como un inventor de otras maneras de decir que todo lo que ya se presupone escrito, se puede volver a relatar de otras maneras. Con algunas de las narraciones más discretas de estos Papeles Inesperados ya deja en mantillas a algunos actuales popes de la cosa literaria actual. El tiempo siempre pone a las obras literarias en su lugar. A cuento viene recordar que Julio escribió Rayuela para una generación que no supo entenderla, y que tuvo que esperar pacientemente, ante muchos críticos literarios famas, a la siguiente generación más joven que lo encumbró. Desde entonces, la obra de Cortázar va ganando en sabor como los buenos vinos. Ya para muchos lectores, con Rayuela, hubo un antes y después en la literatura del pasado siglo XX. Lo sorprendente es que en esta década del nuevo siglo, su literatura sigue pareciendo más actual que hoy y menos que mañana. ¿O no? Me quedó con este fragmento titulado Secuencias: "Dejo de leer el relato en el punto donde un personaje dejaba de leer el relato en el lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a la casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo y llegaba al lugar donde un personaje dejaba de leer y se encaminaba a la casa donde alguien que lo esperaba se había puesto a leer un relato para matar el tiempo".

 

Papeles Inesperados

Julio Cortázar

Editorial Alfaguara

Páginas 486/