¿Julio Cortázar ha muerto?, ¡Viva Cortázar!
Si no atenemos a las hemerotecas de la década de los años 80 tenemos que concluir que el escritor Julio Cortázar murió un 12 de de febrero de 1984, yo aún tengo muchas dudas metafísicas al respecto de la funesta noticia de entonces, si me atengo a mis sentimientos desde aquellos momentos hasta los actuales, por supuesto subjetivos, no encuentro ninguna razón para afirmar que Cortázar esté muerto, ya que persiste en mí la misma suspicacia sobre la crónica ya ajada de aquella muerte no anunciada.
Y sin embargo, los diarios de estos días nuestros de crisis, ahora me recuerdan que aquella muerte no anunciada sucedió ya hace un cuarto de siglo. Espero que sepan disculpar, desde mi posición de cronopio, mi incredulidad sobre esa muerte cuando la obra inmortal del genial escritor sigue tan viva como coleando, entre otras razones porque en tiempos de crisis la imaginación alarga sus dedos rosáceos y la ficción supera todavía más a la realidad. En tiempos de crisis a uno le sobran motivos para ser escéptico, más aún después de haber leído el texto de la ilustración del humorista El Roto, que decía: "Si la prosperidad era falsa, ¿Cómo sabremos que la crisis es auténtica?". Póngales, ustedes, mismamente el dibujo a esas frases; incluso ríanse sí son capaces de entrar en el juego del lenguaje.
¿Y qué otra cosa es, acaso sino un juego de palabras la literatura?
Muchos momentos esplendorosos gozamos, casi toda una legión de lectores, con los juegos malabares que nos proponía en su monumental obra Rayuela, muchos días de de vino y rosas vivimos con aquellos vertiginosos cuentos que nos narraba con maestría sin igual, el maestro. Para Cortázar un cuento era como montar en bicicleta: "Mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder la velocidad ahí te caes, y un cuento que pierde velocidad al final es un duro golpe para el autor y el lector". Y mucho más seguimos gozando los que continuamos con sus relecturas, tanto como aquellos otros, que por azar, ahora toman un libro suyo, por vez primera.
Mucho le deben algunos de los jóvenes de la Santa Transición que soñaban con ser escritores, en mí caso la duda es impagable. Después de los convulsos años 70, un enero del 1981 publiqué un extenso reportaje sobre la obra de Cortázar en el diario Línea de entonces, gracias al excelente periodista y mejor persona Luis Orche. Sin pensármelo dos veces, aunque no era muy propenso a la correspondencia, le mandé ese periódico con todas sus páginas y un cuento que le había dedicado a él, por supuesto sin esperar una respuesta. La sorpresa fue mayúscula.
Unos días después, tenía en mis manos una carta, de esas que antes llevaban en sus bordes unos colores rosas y azules, con la leyenda vía air mail par avion, que venía desde Paris, tal vez como una cigüeña, y antes de abrirla a pesar de leer que era para el señor Patricio Peñalver Ortega, no pensaba que ése era yo. Ni que decir que la emoción me embargaba, momentos antes de abrir aquella carta inesperada, sin embargo, mucho más emocionaba, más tarde, el contenido de su lectura: "Paris, 7/ 2/ 81. Amigo Peñalver: Gracias por tu cuento-ojalá que sigas escribiendo otros, porque se siente que manejas bien ese escurridizo género-y por la crítica sobre mis libros. Todo eso me llegó por puro milagro cronópico, pues el sobre se había roto a lo largo y a lo ancho, de modo que las páginas se salían por todos lados. Hasta otra vez, con un abrazo. Julio Cortázar".
Con las ganas, por siempre, me quedé de darle un abrazo
Ahora, hace unos días, Aurora Bernárdez, viuda, albacea y heredera universal del autor y Carles Alvarez, gran estudioso de la obra cortazariana, nos anunciaban que después de terminar de ordenar los materiales inéditos que encontraron en una cómoda con cinco cajones tan repletos de papeles que ni podían abrir, ya están preparados para que con el título de "Papeles inesperados" lo saque a la venta en mayo la editorial Alfaguara. Ni que decir, como hay textos de todos los géneros y tiempos, que esos papeles ya los estamos esperando como agua de mayo; éste es el mejor homenaje que podía tener el gran escritor, después de los 25 años, dicen que de su muerte. ¿Cortázar ha muerto? , ¡Viva Cortázar!
