Hace unos días el Banco Central Europeo mantuvo los tipos de interés en el 4%, ya por sexto mes consecutivo, aunque estuvo en un tris tras tres de subirlos. El presidente del BCE Jean Claude Trichet reconoció que se había debatido una subida para intentar la escalada de la inflación, pero que se había aplazado por que querían ver los efectos que iba a tener las turbulencias provocadas por las hipotecas basura en Estados Unidos.
Pues muy bien, y, ¿qué tiene que ver esto con nosotros? Eso mismo me pregunto yo, viendo como en esta Región desde hace ya muchos meses tenemos el honor de tener los precios de índice al consumo más alto de España y de cobrar los salarios más bajos. ¿Acaso se ha roto la Región? ¡Cá! Todo lo contrario la economía sigue creciendo por encima de otras regiones. Esto es lo que nos cuenta nuestros gobernantes, por estos pagos.
Aunque la macroeconomía tenga sus perendengues y pueda presumir de ser muy hermética, los políticos siempre encuentran una puerta por donde salir, sin ir más lejos el partido de Mariano Rajoy a través de unas cuñas de publicidad radiofónica dice que con Zapatero las hipotecas han subido y se queda tan tranquilo, oyes, y si cuela cuela. Seguramente Rajoy sabrá que los cambios del valor de las hipotecas tienen ver con las subidas y bajadas de los tipos de interés del Banco Central Europeo y con las cosas del euribor, pero esto un suponer.
Por lo visto, ahora el plato fuerte del día del P.P, es hablar de la microeconomía con afán de recordar con sadismo de lo mal que lo pasan los que no llegan al fin de mes, cómo si éstos no se hubieran enterado de que los precios de ciertos productos básicos están subiendo abusivamente. Y encima hacen chistes. ¡Qué bien que se lo pasan! Qué diver.
Con las cosas de comer, no se debería de jugar.
Sin embargo, a muchos políticos les va la marcha. En la última semana, creo que, el secretario general de Agricultura y Alimentación, Joseph Puxeu, nos ha recomendado consumir una serie de alimentos, entre ellos el conejo. Y menudo pollo han montado Acebes y sus mariachis con el conejo y las chisteras de Zapatero. Y para postre, el ministro de la cosa Pedro Solbes en su afán pedagógico nos decía que los españoles no hemos interiorizado lo que significa un euro. Como ejemplo puso el caso de las propinas y dijo “o no dejas o te pasas”, sin hacernos cuentas de que 20 céntimos son 32 pesetas. “La gente se toma dos cafés y deja de propina un euro”. Estas declaraciones son muy pocos afortunadas, aunque al parecer se produjeron después de acabar el coloquio, de manera informal cuando creía que los periodistas no le oían. A micrófono abierto o cerrado, son inoportunas y suenan a una boutade cuando las dice un buen ministro de Economía como es Solbes. Sin embargo, lo más sorprendente es que estas declaraciones se tomen como categóricas y algunos periódicos de Madrid lo coloquen en la primera página como el gran notición del día. Esto siplemente no es serio.
Aunque Solbes al hablar del euro no llevara razón en la forma si la puede llevar en parte en el fondo de la cuestión. Desde el año 2000 lo primero que notamos fue un gran redondeo en la mayoría de productos, con los dichosos céntimos, que aún no parecían de peseta. Después siguieron subiendo los precios mientras los salarios no subían al mismo compás. Y así hemos seguido en ese desfase, si no comparamos con otros países de la zona euro. Por ejemplo, comer en un restaurante de París o en Madrid de comida rápida puede costar casi lo mismo, mientras un trabajador especializado, pongamos que un mecánico o un albañil, gana allí mucho más euros al mes que aquí. De los pensionistas, mejor no hablar. Aunque, ahora, dice Rajoy que si gana las vas a subir 150 euros al mes. Y encima va a bajarnos los impuestos.
En fin, si hablamos de macroeconomía seamos serios. Y si hablamos de microeconomía mucho más. Lo del gato por liebre, me temo que ya no cuela, ni por la izquierda ni por la derecha. Lo del conejo, aunque sea mismamente por el centro, por sugerencia que no por obligación, ya es otra cosa. Ya lo cantaba Angela Molina, precisamente en la estupenda película de Jaime Chavarri, “Las cosas del querer”: Arsa y toma yo tengo un morrongo/ que aquí me lo quito/ y aquí me lo pongo/ Arsa y toma yo tengo un minino/ de rabo muy largo y pelo muy fino/ Si le paso la mano al indino/ se estira y se encoge de gusto el minino/ y le gusta pasar aquí el rato / ay arsa/ que toma/ qué pícaro gato. / Ay que fino/ ay que fino/ el pelito que tiene el minino. / Ay morrongo, ay morrongo/ que gustito sí aquí me lo pongo/ Ay que fino/, que fino/ que fino/ el pelito que tiene el minino/ Ay morrongo/, morrongo/ morrongo/ que contento sí aquí me lo pongo/ Ay morrongo/, morrongo/, morrongo/ Morrongoó.
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