José Tomás, entre la ficción y la realidad del toreo
Y el morbo se hizo realidad: por fin llegó el torero más esperado, con todo el papel vendido, desde hace mucho tiempo. Durante toda la feria en la mar de tertulias taurinas inevitablemente siempre había aparecido la figura de José Tomás y bastante más se ha especulado con su presencia, después de la última cornada en la plaza de Linares en la que había brindado el toro a Joaquín Sabina, amigo y admirador del torero.
Muchas son las tertulias, en las que los verdaderos aficionados dialogan o discuten sobre las maneras del concebir el toreo, tantas como los pelajes de los toros o las combinaciones de los diversos colores de los trajes de los matadores. Y muchas son las veces que también al oír un comentario acerca de una faena o el comportamiento de un toro en una corrida concreta, uno mismo, tiene la percepción metafísica de haber estado en otra bien distinta.
Entre el toreo y la ficción del toreo se sigue comentando la gratuidad de algunas orejas y la negación de otras, una de ellas, la que impidió que el torero murciano Alfonso Romero saliera por segunda vez, cuando tanto lo necesitaba.
Nunca hay que perderle la cara al toro y el pulso a los espectadores y a los auténticos aficionados. Ahora bien: ¿Cuántos y verdaderos aficionados hay en la plaza de toros de Murcia? ¿Son mayoría o minoría los aficionados entre los espectadores que van a la plaza a merendar y a pasarlo bien, como es costumbre por estos pagos, naturalmente? ¿Quién sabe más o sabe menos? ¿Por qué disfrutan tanto los espectadores de este rincón del Mediterráneo con la música, que piden agrito pelao, a cada momento? ¿Por qué les gusta tanto llenar los tendidos de pañuelos al viento hasta convertir la plaza en una circular y enorme sábana blanca? ¿Será por la generosidad y la alegría de vivir que sentimos con la luminosidad que nos aviva? ¡Esto sí que es una auténtica instalación artística, una perfomance inigualable! En fin, al fin y por fin, no lo sé. Ni tengo espacio ni tiempo para responder a estas inescrutables cuestiones. Otra cosa bien distinta es si ustedes me preguntaran cómo estaba la plaza el otro día, si había más de 22. Entonces, yo, juntando los dedos cada mano haciendo una piña, le diría que estaba a reventar.
La primera tertulia que se monta, es la del empresario Ángel Bernal, junto a la antesala de su despacho, como cada mañana después del sorteo, entre apoderados, presidentes de plaza, ganaderos, veterinarios y amigos, que ponen estupendos con los aperitivos preparados por Joaquín Paredes, que tiene mucha diplomacia para saber quien es quien.
Como decía, muchas son las tertulias que cada noche y cada mañana se llevan a cabo. En los excelentes aperitivos que se han venido desarrollando en el Museo Taurino, dedicados a la literatura y los toros, se han contado con unos carteles de lujo formados por Andrés Amorós, Vicente Sobrino, María Merida, José Luis Benlloch, Ignacio de Cossio, José Luis Corrales y Fernando Claramunt. En la del pasado lunes, el periodista y escritor valenciano Vicente Sobrino hacía un exhaustivo análisis del momento actual de la fiesta. Vicente Sobrino, un excelente crítico, imparcial y siempre sutil, es un asiduo a la plaza de toros de Murcia desde los años 80 y conoce muy bien las evoluciones de los toreros murcianos, por lo que los contertulios le pidieron que expresara su opinión sobre los toreros de la tierra. En definitiva una disertación muy interesante, entre la necesaria controversia como mandan los cánones, en la que el valenciano salió por la puerta grande.
Unos aperitivos que coincide, a la misma hora, con los del Hispano "Nueva Tradición" en los que el equipo de Cadena Ser comenta los resultados del sorteo de las reses del día. Aunque como decía la canción que no se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco, también es cierto que esta ocasión como también decía el maestro: Ttiene que haber gente p’a tó". Y vaya sí la hay. Y a la noche más tertulias, la del restaurante Rincón de Pepe, con la participación de Manuel Molés y el maestro Antoñete.
Y en todas se comenta, más de lo mismo, si José Tomás ha venido con su reaparición a reavivar la llama de la fiesta taurina. Yo creo que desde la temporada anterior la cosa ya estaba muy calentita con Manzanares (hijo), Sebastián Castella, El Cid o Alejandro Talavante. José Tomás, quien por cierto hasta el momento no ha dicho ni pío, en su derecho de reaparecer o retirarse cuando le venga en gana, lo único que ha hecho es torear de verdad entre la ficción y la realidad del toreo.
Otra cosa es el entorno del torero, entre tomistas y tomasistas. Mucha literatura buena y mala se ha escrito al respecto, entre ella la mía. Aprovecho la ocasión para hablar de mi novela taurina aún inédita, que precisamente acabé en 2002, año en el que se retiró José Tomás, y que ahora me planteó publicar en la temporada próxima.
