En la noche del pasado sábado se celebró la gran final de la vigésima octava edición del Festival Internacional de Cante Flamenco de lo Ferro, y el joven cordobés Raúl Alcántara “El Troya” consiguió su máximo galardón: “Melón de Oro” dotado con 12. 000 euros, y trofeo diseñado por la escultura Maite Defruc, como premio especial al cantaor más completo, que le entregaron el alcalde de Torre Pacheco Daniel García Madrid y el consejero de Presidencia de la Comunidad Autónoma Juan Antonio de Heras.
El segundo premio especial en importancia, a la mejor ferreña”, quedó desierto.
Y los cinco restantes premios correspondientes a los diversos grupos de cantes, fueron a parar a las manos de Sebastián Navas de Málaga en el I grupo de (cantes básicos). En el II grupo de (cantes de Levante), el premio se lo llevó la joven de 19 años Isabel Guerrero de Fuengirola. En el III grupo (cantes de ritmos) el premio fue para Elena de Carmen de Huelva. En el IV, (cantes procedentes del fandango) se concedieron dos premios, que recibieron Pedro Cintas de Badajoz y Alberto Sánchez “El Almendro”. Y en el V grupo (cantes aflamencados) fue para Francisco Sánchez “El Taxista”. Todos estos premios están dotados con 2.600 euros.
Por primera vez en la historia del Festival, debido a las inclemencias del tiempo, la fase del concurso abandonó su recinto habitual al aire libre para trasladarse al coqueto Centro de Artes Escénicas, CAES, de Torre Pacheco que con muy buena mano artística dirige Luis Artés. Previamente ya se había celebrado ahí la gala del homenaje a Jerez, por la amenaza de la lluvia, así pues era la segunda jornada que el Festival se tenía que trasladar.
Por cuestiones técnicas la gran final comenzó con una hora y pico de retraso y algunos inevitables problemas de sonido, con un respetuoso público que llenaba las butacas del auditorio y que mantuvo un silencio sepulcral durante las actuaciones de los cantaores.
Los concursantes que también acusaban los nervios debido a la tardanza, templando las voces o conversando con sus familiares y amigos que le servían como bastones de apoyo, por fin salieron al escenario, con la suerte que a cada uno le había tocado en el sorteo.
En primer lugar lo hizo Pedro Cintas de Badajoz que cantó siguiriya, fandangos y bulerías. Y les siguieron Elena de Carmen de Huelva que hizo malagueña, alegrías y siguiriya. Raúl Alcántara “El Troya” que interpretaría soleá, alegrías y seguiriya. Alberto Sánchez “El Almendro” de Jerez con malagueña, alegrías y seguiriya. Sebastián Navas de Málaga que cantó siguiriya, malagueña y tientos-tangos. Francisco González “El Taxista” que hizo rondeña, petenera y alegrías de Córdoba. Y Isabel Guerrero de Málaga que lo hizo por malagueña, cartagenera y tientos-tangos.
Los cantaores estuvieron acompañados sucesivamente por los excelentes guitarristas oficiales del certamen Antonio Carrión y Antonio Fernández “El Torero”.
No se quisieron perder la gran final. Germán Rojo, responsable de la FAO en España y Andorra. Así como Alicia Murcia, pintora especializada en temas flamencos, que ha expuesto en dos ocasiones en la Universidad de Cambridge. O el muy buen escultor Pedro Jordán, así como José López Garrido “Pepín, ahijado del maestro Pepe Marchena, gran aficionado y gran conocedor de los cantes. O los jóvenes Pedro Antonio Gil y Alberto Durán, de la empresa APC, que como cada noche se ocuparon de poner la luz precisa sobre el escenario. ¡Dios santo, qué sería un escenario sin luz!
Y la luz, después de los participantes, llegaba para los artistas invitados. La jovencísima Cyntia Cano “la Ferreña” y su compacto grupo comenzaron su muy buena actuación con el baile de Cyntia en un remix, una mezcla sucesivas de bailes, por seguiriya, romera, tiento-tangos y soleá. Después los músicos realizaron unas estupendas bulerias-jazz, y de nuevo la joven bailaora ejecutó unas graciosas y potentes alegrías, que fueron muy aplaudidas. La joven Cyntia ya ha abandonando sus bailes de niñez y ahora con su cuerpo de mujer adolescente y con su conocimiento ya aspira a ser una figura, entrega, técnica y ganas no le faltan. Y su ascensión resulta imparable.
No es fácil llegar a la cúspide, en la que ya está el maestro de maestro Eduardo Serrano “El Guito”, que era la gran estrella para ponerle el broche de oro al Festival. Y el bailaor que también comenzó de niño, él lo sabe. Hasta los 14 años estuvo tomando clases con Antonio Marín, hasta que pasó a la compañía de Pilar López. Después trabajaría con Manuela Vargas, hasta formar sus propias compañías.
El Guito, el amo absoluto del baile por soleá, que estuvo sensacional venía acompañado por los guitarristas José Serrano y Pepe Amaya y los cantaores y palmeros Roberto Loreto y Pepe Jiménez. Y un bailaor excepcional Miguel Téllez que comenzó el espectáculo bailando unas soberbias alegrías. Después de lucirse el grupo cantando por tangos, salió el maestro parando los pulsos del tiempo, con su impagable soleá, una manera clásica de sentir e interpretar el ritual de este baile que nos transporta a otro tiempo. La gran velada se clausuraba con un fin de fiesta por bulerías que iniciaría Miguel Téllez, a la que le seguiría Cyntia y el maestro Guito, con la explosión final de unos pasos a compás de los tres artistas. ¡Fenomenal!
Todo esto ocurría, mientras el jurado, compuesto por Simón Martínez, Nicolás Lozano, Andrés Macanas y Francisco Martínez Escudero en funciones presidente, deliberaba.
Tras la entrega de premios volvía a salir Raúl Alcántara “El Troya”, dando las gracias a todos los que durante tanto tiempo le han apoyado y dedicándole el premio a su mujer, y cantando ya muy suelto por fandangos, acompañado a la guitarra por “El Torero”.
Ya decía, ayer, sin querer ser agorero, que muy mal se le tenían que dar la noche al Troya, entre tirios y troyanos, para que no se llevara muy merecidamente el Melón de Oro. Así ocurren las cosas y así son, si así les parece.
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