Los cantes de Don Chano: toda una hemorragia de placer
Era la noche del gran Chano. A don Juan Miguel Ramírez Sarabia se le tributaba un merecido homenaje, y él con la dignidad personal que le caracteriza y el gran saber flamenco que atesora, decidió homenajease a si mismo cantando como si lo estuviera haciendo en su casa a la hora de ducha, o mismamente como si le estuviera cantando a su perra Linda, a la que tanto quiere, de la que dice que le baila mejor que nadie por alegrías.
Don Chano salió con la jindama al miedo escénico que aún tiene a sus 80 años y se encontró con el público puesto en pie dándole un caluroso aplauso de bienvenida, y no era para menos. Don Chano, que nació el año 27, el de la generación poética del mismo año que reivindico lo flamenco, es la memoria viva del siglo pasado y la voz más joven del actual siglo XXI.
Don Chano tiene historias, chismes, dimes y diretes, para rellenar los tomos de la enciclopedia de un Cossio flamenco. A Don Chano, muy buena gente, le persigue el duende en ese estado permanente de gracia que ha recibido de las Musas. Don Chano tiene mucho don, podría ser el rey del mambo. Sin embargo es el rey del compás.
Don Chano, para quitarse la jindama lo más rápido posible comenzó a cantar por alegrías, con la exquisita guitarra de Antonio Carrión, que lo mecía suavemente como si lo llevara navegando por la bahía de Cádiz. Le siguieron unas cantes por soleá y de nuevo regresó a los cantes gaditanos por excelencia para acordarse de Espeleta y de Pericón de Cádiz, administrando la voz como un auténtico sabio.
Después siguiço a ritmo de bulerías con sus coplas de boleros y tangos, con su versión impagable del “Volver” de Carlos Gardel y el “Cuesta abajo”, con una gracia, un duende y un compás para que se imparta en la Facultad de Flamenco. Y remató con esos cantes de ida y vuelta que tanto domina pintando la cuadratura del círculo, sin despeinarse.
Con todo mi respeto y mi cariño para Don Chano, Don Chano no es un monstruo. No, no lo es, ni por asomo. Don Chano simplemente es el monstruo de monstruos del planeta del flamenco. Un cabal que canta como un chaval, por derecho. Y con ese respeto por el respetable fue despedido, tal como había sido recibido, con una cerrada y atronadora salva de aplausos.
Escuchar a Don Chano es como tener toda una hemorragia de placer.
Pero menudo cartel tenía Don Chano para la gala de su homenaje. Se dice en argot taurino que no hay quinto malo y esta quinta gala, la más larga de todas que empezó a las 11 de la noche y acabó pasada las cuatro de la madrugada, dio mucho de sí. Como para estar escribiendo de aquí hasta que salga el próximo lucero del alba, pero, oiga, tampoco es plan.
Prosigamos diciendo que la cantaora Esperanza Fernández ,acompañada a la guitarra por Miguel Ángel Cortés, cantó muy bien por cantes abandolaos, después le dedicó a Chano Lobato una farruca, y sobresalió por siguiriya. Continuando su muy buena actuación por tangos de Triana y rematándola por bulerías, echándose su baile que saben a recuerdos de un patio de Sevilla.
La siguiente actuación sería la de Manuel Moreno "El Pele" que realizó una actuación muy soberbia, cantando por Zambras de Manolo Caracol, malagueñas del Mellizo y La Trini, soleá, a la que siguió una desgarradora siguiriya.
Para seguir por tarantos, fandangos y alegrías, en la que invitaría a su hijo José a tocar el cajón. Lo dicho otra completa actuación.
La gala proseguía, y ahora el turno era para el joven bailaor granaíno Manuel Liñán que bailó por tarantos y soleá, siendo acompañado por el buen cante de Florido, Leo Treviño y Antonio Campos; las guitarras de Arcadio Marín y Antonia Jiménez, con la percusión y las palmas de Sergio Martínez, La Tacha y Ana Romero. Mucho gustó el bailaor en su presentación como figura, pues ya pasó con otras compañías como la de Mario Maya o Merche Esmeralda.
Si disfrutaba yo, en esa henchida noche de luna arábiga, no les digo ná, de lo bien que se lo pasaban los amantes de este arte, como la jerezana Tamara Flores, sobrina del gran torero Rarael de Paula, al que tan exquisitamente han pintado Pedro Serna en sus acuarelas, o el bilbaíno Gonzalo López. Muchos eran los buenos aficionados que no se querían perder la actuación de Don Chano, como el excelente cantaor Antúan que venía acompañado de su compadre el vallisoletano Jesús Cifuentes del grupo “Celtas Cortos”, con los grandes aficionados Jose´Miguel Medina, “Manzanita” e Ismael Martínez de Espinardo, su pueblo y el mío.
O el profesor francés Alain Daumalle, que tanto disfruta y que no se pierde una. En este arte con el que tanto disfrutan el excelente poeta José Luis Martínez Valero e Issa Maraut, cónsul, y un especialista en lenguas antiguas, que este señor sí que entiende el arameo.
Y cerraba la velada Miguel Flores "Capullo de Jérez", y perdón por de capullo, que armó un gran lío Y eso que empezó su actuación un tanto soso, como si estuviera en otra cosa. Comenzó su actuación cantando por soléa, acompañado a la guitarra por Manuel Gero y parecía no encontrarse muy a gusto. Después siguieron bulerías, y sí pero no.
Pero como la inspiración es una cosa, como dice la canción, que ni se compra ni se vende, de pronto apareció la musa, ahí, por tangos y empezó a montar una buena marimorena. El respetable lo jaleaba y la faena ya definitivamente había ido de menos a más.
A Capucho de Jérez le volvió la sonrisa y siguió por fandangos.Y después más y más tangos y más y más bulerías. Mucho compás jerezano y mucho fiesta de la que participaban los muchos espontáneos que arremolinados junto al escenario le tiraban chaquetas, sombreros y bailaban, tanto con Capucho, de nuevo, perdón. Menudo pollo que montó con el impecable compás jerezano que marcaban a la perfección unos palmeros de lujo: Luis Flores y Ali de la Tota y Jesús Flores. ¡Jo, menuda noche!
