El cantaor José Mercé con una excelente y completa actuación en la que se entregó al público nada comenzar por soléa, estuvo cumbre en La Unión; colocando de nuevo el cartel de no hay billetes, saliendo por la puerta grande de la catedral del cante. Ole.

A José Mercé se le quiere mucho en la Unión, tanto que es ya casi un fijo en las últimas ediciones, pues siempre que ha venido ha triunfado. En la cuarta gala volvió a conquistar de nuevo el corazón de los espectadores.

Nada más salir después de dar las buenas noches, dijo:"Es un placer estar aquí, en el Festival del cante de las minas que se está convirtiendo en un Festival universal.

A la espléndida soleá le siguió una desgarradora siguiriya que en su último tercio, cantó como siempre a su hijo Curro, que puso literalmente los vellos de punta: "Cómo te acuestas llorando/ me acostaba yo/ hijo de mis entrañas/ de mi corazón". Antes había tenido la delicadeza de recordar sus primeros tiempos en los llegó a esta tierra en los que conoció a Juan Cayuela, que murió hace unos meses, y que tanto hizo por este Festival. A Juan, le dedicó esa siguiriya que a buen seguro a través de las ondas cósmicas se propagaría hasta llegar al espacio celeste para que Juan que tanto sabía, la disfrutara.

En cantaor estuvo en todo momento acompañado magistralmente por la guitarra de Moraito Chico, dulce, melodiosa y rítmica en los cantes festeros y dura como la descarga de un rayo, en mitad de la noche, en los cantes dramáticos. A José Mercé, como un Don Quijote romántico del cante, siempre le acompaña su fiel escudero Moraito. Para Mercé, Moraíto es lo que fue Tomatito para Camarón en su última etapa.

Con la poderosa guitarra de Moraíto, como del rayo que no cesa, Mercé hizo una larga serie de fandangos que calentaron los ánimos de los espectadores elevando la temperatura flamenca.

La ebullición comenzó, cuando salió su gente a hacerle las palmas: su mujer Marga García, su cuñada Mercedes y Faiquillo de Córdoba, y ya el compás jerezano aumentaba su densidad por alegrías y mirabrás. Y a esas alegrías de sabor marinero, le siguieron unas bulerías gitanas, marca de la casa.

En el segundo tercio de la alegría, Mercé se levantó y comenzó a cantar a capela y hasta se echó no una pataita ni dos, si no todo baile. Y en su momento más álgido se despidió. Los concurrentes no estaban por la labor y comenzaron a pedir otra.

Mercé regresó de nuevo y aceptó la insistente petición de que cantara el tema "Aire", volvió a cantar a capela y pidió al público que le siguieran coreándole el estribillo. En esos instantes un gitano se acercó al escenario y echó su chaqueta sobre el escenario.

Siguió cantando por fandangos a capela, volvió a bailar y terminó dando con su chaqueta, al modo torero, un derechazo. Ole, ole y olé. Se volvió a despedir y las palmas por tangos del público durante más de cinco minutos lo sacaron, ya por última vez al escenario, y para completar su gran noche, la terminó cantando por tangos.

Mucho disfrutaron de la noche Natividad Mus Aliaga, que escribe muy bien. Tanto como los madrileños Mariano Conejo y Javier Giménez, que se encontraban en la Peña “El Ventorrilllo de las minas, disfrutando de la hospitalidad de sus gentes y de su presidente Enrique López. O Antonio Díaz, extremeño del pueblo de Santa Amalia, de la peña “La Sierrecilla”..

Muchos aficionados disfrutaron de lo lindo, también Javier Pérez Rosado y María Dolores Villalba de la casa de Andalucía del Puerto de Sagunto. O los murcianos Juan Ruiz Gómez, Maribel Castaño, Juan Pedro Martínez y Teresa Navarro. O el alcalde de Lorca, Francisco Jódar, que acompañado por el también alcalde de la Unión, Francisco Bernabé, como excelente anfitrión, fueron a visitar al cantaor en los camerinos.

En el cartel también se anunciaba a la joven bailaora malagueña Rocío Molina, que abrió la gala bailando muy bien por tarantos rindiéndole un homenaje a Fernanda Romero, la primera mujer que bailó un taranto, que solía utilizar en sus dedos los chinchines.

Rocío lucía un llamativo vestido de cuero con chaqueta marrón y botas de piel vaqueras, como si fuera una moderna joven de nuestro tiempo. La bailaora que sorprendió muy gratamente llevaba como cantaores a Antonio Campos y a Leo Cruz, que cantaron muy bien por martinetes, a los guitarristas Paco Cruz y Manuel Cazas y al percusionista Sergio Martínez, que comenzaron tocando un tema musical griego como introducción al baile.

Muy bien bailó Rocío Molina un zapateado al estilo clásico. Sin embargo, con la soleá se quitó una espinita que tenía clavada. Con esa misma soleá, la joven Rocío vino a competir, hace cinco años, a La Unión y quedó eliminada sin pasar a la final. Ahora venía como artista con su cuerpo de baile. Y como una gran bailora con mucho futuro, también triunfo en La Unión, un triunfo que le sabría a gloria bendita, al ver al público puesto en pie despidiéndola con una gran ovación. La de vueltas que da el mundo, Facundo. Por eso lo importante es no cegarse porque si no uno o una se empantana y se encuentra como aquel personaje de la escritora Patricia Highsmih., que, “se había cegado a sí mismo, igual que un calamar detrás de su propia tinta”.