Con deseo postmoderno ya tenemos tranvía
Las prisas nunca son buenas, ya lo dice la sabia y sencilla sentencia del torero: “Vísteme despacio que llevo prisa”, mas el hombre postmoderno de nuestro de tiempo, pongamos que liberal y tal y cual, sin pensar más allá de pasado mañana se afana en el presente anglosajón del ahora y aquí, y con tal de que salga el sol por Antequera, sin paciencia y sin pensar en las consecuencias, se tira al ruedo con tal de cogerle los cuernos al toro, sin pensar en la faena. Así no hay arte, y sin embargo, hay espectáculo.
En unos pocos días hemos inaugurado “Terra Natura” un parque temático con más de 300 animales, el monumento a la sardina casi debajo del puente de los peligros, y el tramo 0 del tranvía con tanta celeridad que apenas damos abasto para asistir a tanto evento, yo no sé de donde saca nuestro alcalde Miguel Ángel Cámara el tiempo, en tiempo ya preelectoral. Lo que sí sé, al margen de no saber nada, es que “hay gente pa’tó” como también dicen que dijo aquel torero.
Muchos fueron los vecinos que el otro día se acercaron a la inauguración del tranvimur, algunos con ánimos contestatarios, para ver el espectáculo entre el hombre y la máquina, que al fin y a la postre ganó el hombre creo que por seis segundos. En esa carrera de casi dos kilómetros yo hubiera preferido que hubiera ganado la máquina, síntoma de fuerza y velocidad, de manera que lo único que me puede consolar tal perdida, es que la ganancia y la proeza fuera conseguida por Juan Carlos Higuero, todo un excelente campeón de Europa de los 1.500 metros.
Ya tenemos tranvía experimental circulando casi por los mismos raíles por los que antañazo lo hiciera el tren de Murcia a Caravaca o viceversa, ¡Ah, qué verde era mi huerta! Por ese camino, cortado por las sendas de graná, con sus azarbes y sus tablachos, transité durante años a la vera de limoneros, membrilleros y naranjos en loor de azahares viendo como los tiempos modernos del ladrillazo luchaban a brazo partido contra la madre naturaleza. Y aquí, también ganó el hombre frente a la naturaleza, ya estamos como en la canción de entonces que decía “Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía”. ¡Caramba!
La ciencia y el progreso avanzan que es una barbarité, que ya lo decía Pérez el que estaba Mallorca. Y también lo digo yo, que por antonomasia, no me opongo ni un ápice a la ciencia ni al progreso, por ser entre otras razones una tarea inútil. Claro que como ya resulta evidente hay ciertos grupos que entienden estos conceptos generales a su libre albedrío, o sea el de sus peculiares y particulares bolsillos, por poner un ejemplo: no sé puede estar defendiendo la huerta al tiempo que te las estás cargando como tampoco se puede estar al mismo tiempo replicando y en misa, y ni siquiera se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco.
Así están las cosas, tan alocadas como en el tiempo último de está primavera en la que las prisas por ganar las elecciones, ante las incertidumbres, obran el milagro de que las empresas trabajen noche y día por tener las obras a punto para las inauguraciones. Oye, no lo veo mal, y digo más, así teníamos que estar todos los meses de todo año, de inauguración en inauguración. Sin embargo, esto solo ocurre con tanta prolijidad en las fechas de las elecciones del mes de mayo, o sea, con flores a María.
Entre tantas inauguraciones por doquier, no, no estuvo mal la del tranvía como espectáculo antes del día 11 en la que entraremos en campaña oficial con la presencia del presidente Rodríguez Zapatero en Murcia y el líder de la oposición Mariano Rajoy en la fecha consecutiva del 12.
Sin embargo, como decía otro, qué bonito hubiera sido, qué arte, sí, aprovechando el momento para limar la crispación, si la hubiere, se hubiera invitado al presidente Zapatero. Aunque Zapatero esté a favor del metro, o precisamente por eso. ¡Menudo Espectáculo!