Del gran Poyo a las malas hierbas de la Zerrichera
Dos hipotéticos macropelotazos urbanísticos están dando mucho juego periodístico en las últimas semanas en tiempos de sospechas revueltas, tiempos de cambio para unos y de continuidad para otros, y mientras la pelota salta del tejado de Lo Poyo hasta el tejado de La Zerrichera, bonitos y sugerentes sustantivos. También saltan los nervios de algunos políticos ya a flor de piel, que enredados en la malas hierbas zerricheras y con la gripe aviar del gran pollo de Lo Poyo, tratan de meter presión, siembran dudas, y señalan especialmente a la fiscalía y a los jueces, que siempre visten de negro como los árbitros, para eludir la atención y echar balones fueras. La cosa de la especulación que siempre deviene en corrupción se está poniendo tan interesante en los juzgados como la liga de fútbol.
Es un buen momento, pues, para que el Partido Popular deje de jugar al sí pero no, o al digo esto por si acaso. Si el Partido Popular cree verdaderamente que la fiscalía tiene un interés mediático en el caso de la Zerrichera y que actúa con imparcialidad, que se atreva a denunciar o a recusar a Manuel López Bernal, Fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, o si no que deje trabajar tranquilamente a la fiscalía. También a los jueces, que dirán a los querellantes si están o no imputados en este caso. Y digo al P.P que deje de jugar porque hasta el momento los demás partidos de la oposición están acatando las sentencias que emanan de de la justicia. Decir que hay una cierta instrumentalización por parte del P:S.O.E, por aquello de que los fiscales los nombra el gobierno, como no podría ser de otro modo según la Constitución, es una perogrullada, algo así como decir que a los gobernantes los elige el pueblo.
Como el pueblo, o los ciudadanos liberales o no, que ahora se lleva esto de los ciudadanos mucho, también conocen que la obligación de los policías es la de tratar de detener a los delincuentes, tan claro como lo suelen tener los delincuentes que saben que su primera norma de supervivencia es la de tratar de sortear y burlar la actuación policial, para que no los detengan y los lleven ante el juzgado. Esto es un axioma de cajón, como lo es aquella otra, que puede ser una maldición, de pleitos tengas y lo ganes.
Mucho juego periodístico, como decía, hay últimamente en los juzgados con los asuntos de los pelotazos urbanísticos. Y muchos son los ciudadanos que intuyen que hasta ahora más de un político se ha ido de rositas, al confundir lo público con lo privado, con un buen entramado de ingeniería jurídica. Y muchos más intuyen que esos pelotazos que se han considerado judidicamente legales, son moralmente ilegales y fraudulentos. Un pelotazo legal no se trata de que uno compre a un precio y luego lo venda a otro suculentamente diferente, porque obviamente está en su derecho. No, aquí en estos pelotazos se trata de aquél que teniendo acceso a información privilegiada compra a un precio unos terrenos baldíos con la promesa de que esos terrenos más tarde serán recalificados. ¿A cambio de qué? No sé si me entienden, ya sé que hay ciertos ciudadanos que sólo quieren oír lo que quieren oír, y ven la paja propia como viga en el ojo ajeno.
Puede que sea buen momento para evitar la epidemia de la corrupción, y decir que contra ésta caiga quien caiga, aunque no soy tan ingenuo para pensar que esto vaya ocurrir próximamente, mientras algunos sigan entendiendo que eso de contra la corrupción tolerancia cero, no tiene nada que ver con la especulación. Baste como muestra la futura Ley del Suelo, en la que todos los grupos del Congreso están de acuerdo, excepto el Partido Popular que ha votado en contra.
Mientras tanto confiemos en la justicia y no mareemos a la perdiz, y quiénes tengan que salir en la foto en la sala de los juzgados que tengan paciencia, ya saldrán, sean de un partido u otro. Como esto de las fotos da mucho juego, de momento ciertos medios ya han publicado algunas del Fiscal-Jefe al que parece que le están haciendo un álbum de fotos, ciertamente poco ordenado; deberían empezar por la de la primera comunión.
Más preocupados tendrían que estar otros con sus álbumes. Talante no significa tolerancia con los tontos prevaricadores. Y es que una foto a veces manda mucha romana, fuera o dentro de un contexto. Una imagen puede ser una opinión. Y aquí cada cual se va retratando como puede. Y ya saben que el que se mueve no sale en la foto, obviamente se lo dice el seguro servidor que muestra su careto en la foto de arriba. En muchas culturas se tiene un temor ante la fotografía, ya que se piensa que se puede producir un robo del alma. Ya sé que algunos en nuestra cultura no tienen este temor y no por la foto, sino por lo del alma, ya que como pobres hace tiempo que se la vendieron al diablo.
