Después de leer “La enfermedad” Premio Herralde de Novela 2006, podemos tener una sensación de alivio, que más tarde nos puede producir una cierta y extraña inquietud. La literatura del venezolano Alberto Barrera es de pensamiento fuerte y nos induce a pensar en la muerte, tarea para la que no nos sentimos preparados en las sociedades avanzadas.
En “La enfermedad” se cuenta la historia de la crónica de una muerte anunciada: a Javier Miranda le acaban de diagnosticar un carcinoma espinocelular muy avanzado. Y su hijo el doctor Miranda es el encargado de tener que transmitirle la mala nueva: ¿Cómo hacerlo, y en qué momento?
Ni siquiera tenemos la certeza de cómo dar a conocer esas malas noticias: “Todo el mundo desea una muerte más eficaz, que duré un segundo, que sea tan sorpresiva como letal. Es un anhelo profundo, forma parte de la condición humana. Es casi una utopía: morir de pronto”.
Mientras tanto, a su consulta llega un enfermo imaginario, hipocondríaco que cree que su única salvación está en el doctor Miranda, quién ordena a través de su secretaria que este hombre no le moleste. Este, enfermo, Ernesto Durán iniciara una permanente correspondencia por correo electrónico en un lenguaje directo y ágil, una suerte de literatura oral, que muy pronto implicará a la secretaria que es la que abre diariamente el correo. A su vez, estas historias serán la comidilla entre la secretaria Karina y su amiga Adelaida, que le dirá en un momento que se está volviendo loca y que “El tifus es menos contagioso que la histeria”.
Alberto Barrera que ha trabajado como guionista de televisión para diversos países latinoamericanos maneja unos registros literarios muy especiales, con una riqueza de luminosas metáforas, en las que su vena de poeta sale casi siempre a relucir: “El sonido de la ambulancia ya es una herida que va abriendo la tarde”. O esta otra: “El silencio es un cuchillo que se hunde en el pellejo de la tarde”, que mezcla entre localismos o giros como los de “pendejada” “vaina” “voltear” “carajo”.
“La enfermedad es la madre de la modestia” nos dejó escrito en su libro “Anatomía de la melancolía” Robert Burton en 1621. Y Alberto Barrera en “La enfermedad” nos deja una novela hermosa, tierna, melancólica, con sus gotas de humor, a la vez que dura y áspera, que deja huella.
La enfermedad
Alberto BarreraTyszka
Anagrama
168 páginas/
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