Después de leer la obra “La Higuera”, casi de un tirón, he dejado reposar el libro durante más de dos semanas en la mesilla de noche. Y después de ese tiempo estancado he comprobado que prosiguen las emociones que me han causado sus personajes, que aún puedo retener la mirada de odio del niño de diez años y el miedo de Rogelio Cerón, uno de los falangistas que han matado al padre del niño y a su hermano en un “paseo” nocturno, y a varios hombres en Getxo, recién empezada la guerra civil.
La historia aparentemente es muy sencilla, Rogelio Cerón se obsesiona con la mirada del niño y al día siguiente descubre que, en el lugar donde han enterrado a los ejecutados, han plantado una higuera. A partir de ese momento se apostará como un eremita en ese solar, con la certeza de que ese niño cuando crezca lo matará. En ese lugar permanecerá casi 30 años esperando el desenlace final, con las continuas visitas de sus compañeros que ya han ganado la guerra, y siguen sin entender su actitud.
Ramiro Pinilla, utilizando la técnica de la alternancia de las voces, nos sumerge con el breve capítulo inicial con la voz narrativa de Mercedes Azkorra en las afueras, en el envoltorio del relato, para después llevarnos a los adentros en un capítulo central, al meollo de la cuestión, en la voz del angustiado Rogelio Cerón. Finalmente, volverá de nuevo la voz de Mercedes Azkorra, maestra de escuela, en unas breves páginas a contarnos el apasionante final de la historia.
La historia no deja ser, la de un ser atormentado con un profundo sentimiento de culpa que busca la expiación al modo que lo tratan de hacer los personajes Raskolnikov en “Crimen y Castigo” de Dostoyevski, y Nejliúdov en “Resurrección” de Tolstoi.
La excelente literatura de Pinilla puede que sorprenda al lector neófito que no conozca su obra anterior, su elogiada trilogía “Verdes valles, colinas rojas”, por la que ha obtenido merecidamente el Premio Nacional de Narrativa 2006 y el Premio de la Crítica de Euskadi. Para los iniciados en su densa obra será otro placer, y un recuerdo, ya que los principales personajes de “La Higuera”, aunque aquí se cuenta una historia autónoma, forman parte de esa trilogía grande y hermosa por muchas razones.
Mucho músculo narrativo tiene el autor vasco, que nos vuelve a deleitar con su estilo directo, con sus juegos elípticos, y su maestría en los diálogos.

La Higuera
Ramiro Pinilla
Tusquets Editores
263 páginas/ 17 euros