El P.P con su espada flamígera pone a Zapatero contra la pared de ETA
El P.P con su espada flamígera pone a Zapatero contra la
Después de más de tres años sin víctimas y de nueve de tregua: ETA sumó dos muertos más en su lista. El proceso de negociación saltó por los aires haciendo añicos la esperanza de cientos de miles de vascos y españoles que apoyaban un final dialogado de la violencia con el mandato de la mayoría de todos los grupos políticos del parlamento español, en resolución tomada en mayo de 2005 que se negó a firmar el principal partido de la oposición
Un proceso que desde el primer momento dinamitó, día a día, el Partido Popular que nunca reconoció, ni reconoce, que es al Gobierno al que le corresponde dirigir las actuaciones en materia de lucha anti-terrorista. Una lucha anti-terrorista por la que ya han pasado varios gobiernos, todos en un momento negociaron, y todos siempre tuvieron el apoyo del otro gran partido de la oposición. Desde el primer día de la tregua el Partido Popular comenzó a propagar, como una actitud estratégica electoral de desgaste del gobierno y de su presidente, unas falsedades que los terribles hechos que son tozudos han venido a demostrar que no eran más que patrañas, calumnias, fábulas para la historia de la infamia: Zapatero estaba cediendo al chantaje de ETA, con no sé que historias de la anexión de Navarra y la autodeterminación del País Vasco y otras milongas.
Y ETA para premiar todas estas concesiones pone una bomba el 30 de diciembre en T4, justo un día antes en el que el presidente Zapatero decía: “hoy estamos mejor que hace un año; dentro de un año estaremos mejor”. ¿Qué razones tenía Zapatero para estar optimista, que información tenía de los máximos responsables de los servicios de información, por qué ETA rompió la tregua sin previo aviso, como nunca antes lo había hecho? Estos son cuestiones muy peliagudas para, que cómo si se tratara de un patio de colegio, pedir explicaciones que por su propia índole se entienden que afectaban a la seguridad del Estado en esos delicados momentos.
Lo cierto era que ETA había roto la tregua y en el brutal atentado había dos muertos. Pues, ni siquiera los cadáveres estaban enterrados, cuando los ideólogos de la derecha ya se apresuraban a pasar un sms: “Zapatero entró por Atocha y saldrá por la T4”. Sin comentarios. Ni los buitres pueden ser más carroñeros.
Llegaba la convocatoria de una gran manifestación de repulsa contra ETA, convocada por los sindicatos de trabajadores y diversos colectivos ecuatorianos, y el Partido Popular por primera vez en la historia, después de un atentado con víctimas mortales, se negaba a secundar la manifestación unitaria de toda la sociedad contra ETA del pasado sábado 13. Sin embargo, también por primera vez, todos sus dirigentes se sumaban, el pasado día 11, a las concentraciones de los Peones Negros. Y yo me pregunto: ¿Quiénes son los Peones Negros? Sin comentarios. Lo más grave del asunto es que lo hicieron muchos alcaldes de ciudades que se deben a todos los ciudadanos, crean o no en el ajedrez y en las obsesivas jugadas que a modo de preguntas plantean los Peones Negros, con el apoyo de ciertos medios de comunicación.
Más tarde, en otro hecho insólito, pedían la comparecencia del presidente Zapatero en el congreso. Y por primera vez, después de un atentado mortal, Zapatero que no tenía la obligación de ir, lo hacía. Y se presentaba en el Parlamento para volver a tender una mano y recomponer la unidad de acción antiterrorista. Y además reconocía el error de la famosa frase: “hoy estamos mejor que hace cinco años, dentro de un año estaremos mejor”, en un ejercicio de autocrítica que no se estila en otros políticos.
No sé cómo estaremos dentro de un año, lo que sí sé es que el Partido Popular va a seguir utilizando la lucha antiterrorista de manera partidista y electoral durante los quince meses que quedan para las elecciones generales, y que lo va a hacer sin piedad en las autonómicas y municipales para tapar el gran cáncer de la corrupción urbanística. De esto no tengo un ápice de duda. Ojalá me equivoque.
No puedo llegar a otras conclusiones después del debate bronco que protagonizó ayer Rajoy, en muchos momentos, jaleado por unos hooligans que desde las filas de su partido daban más pena que risa. Todo ello frente a la elegancia de los portavoces de los grupos minoritarios, a los que, al margen del presidente Zapatero, no les oye ni Dios.
Rajoy ya llevaba su discurso escrito por sus ideólogos para decir a sus seguidores lo que sabían ya por ciertos medios y querían volver a oír. Y sólo se le fue la perola en un momento, y dijo algo muy grueso: “Si usted no cumple, le pondrán bombas, y si no hay bombas es porque ha cedido”. Le concedieron un turno de réplica y no rectificó. Mal asunto. Un asunto del cuál muchos de sus seguidores centristas ya hablan tomado nota. Quizá más de uno ya haya tomado una decisión definitiva, después de lo acontecido. Algunos de los actuales dirigentes del Partido Popular, que descentran a Mariano Rajoy, deberían de haber dimitido al perder las elecciones.
