Las supuestas plusvalías inmobiliarias de la familia de Esperanza Aguirre
El otro día un periódico de la mañana de la capital del reino, informaba que “el Gobierno madrileño del P.P justificó un pelotazo urbanístico que permitió a José Gil de Biedma, tío carnal de la presidenta autonómica, Esperanza Aguirre, ganar 2,1 millones de euros tras vender unos terrenos por un precio diez veces superior al de la compra.
Sí, señores. No me dirán que no es un buen pelotazo o una estupenda plusvalía. Sí, señores.
Ustedes pueden calificar la operación de los familiares de Esperanza Aguirre de lo quieran, sí, menos de ser una operación de tontos. Esta es una excelente operación de gente muy lista preparada y por supuesto informada.
Ahora bien, ¿tiene la culpa la presidenta de tener a una familia lista, preparada e informada? Yo creo que no, y ella dice que tampoco tiene que ver con las actividades empresariales de unos parientes suyos en tercer y cuarto grado colateral.
¡Ay!, ¡colateral! Ahí sí que duele. Últimamente los mayores desastres de las guerras son los colaterales. Veamos si no los de la última guerra de Irak, con más de 600.000 muertos.
A todo esto, ¿qué pensara Ruiz-Gallardón del asunto?
Pero sigamos, no perdamos el hilo de Ariadna, prosigamos con la carta de Esperanza Aguirre remitida a ese periódico de la mañana, en la que decía: “los terrenos a los que refiere el periódico fueron recalificados como urbanizables por un plan aprobado antes de que mis parientes los compraran y, como es lógico, mucho antes de que los vendieran. Y firma la carta con sus dos apellidos: Aguirre Gil de Biedma.
Y con gran orgullo proclamo yo: ¡Qué gran poeta, enormísimo, don Jaime Gil de Biedma!
Pero volvamos al hilo y a la madeja, que se lo lleva el gato, y continuemos con lo que seguía contando el periódico: “El plan urbanístico de esos terrenos fue desbloqueado en contra del criterio de los técnicos, por el entonces director de Urbanismo, Enrique Porto. Porto vulneró la ley de Altos Cargos, que le obligaba a inhibirse de asuntos en los que tuviera intereses. En los terrenos que desbloqueó, el ex director general tenía propiedades, que vendió un año y medio después obteniendo multimillonarias plusvalías”.
Y claro, aquí salta la liebre: ¿quién nombró al director de Urbanismo de la Comunidad de Madrid?
En fin, la cosa aquí no va de tontos y pobres. La cosa verdadera, la cosa nostra, va de listos y ricos que saben revalorizar sus terrenos. ¿Es ilícito, es ilegal ganar millones a espuertas? La respuesta es de Perogrullo: No, cuando se hace de manera lícita y legal. Aunque también es de Perogrullo saber que con información privilegiada sobre terrenos se pueden hacer operaciones legales de plusvalías inmobiliarias que claman al cielo.
Otra cosa, es cuando descaradamente se utiliza lo público para beneficio de lo privado, y supuestamente te pillan con las manos en la masa. En estos casos, ahí están los tribunales. Yo no juzgo nada, sólo comento unos hechos informativos. Juzguen ustedes si son capaces.
