Marcelino García: "Ya llevaba tres años y hoy ha sonado la campana"
El extremeño Marcelino Iglesias de 46 años, afincado desde hace más de dieciocho en Guadalajara, que trabaja en la central nuclear de Trillo como operario de limpieza y contaminación, es el reciente “Melón de Oro 2006”. Con más de más de veinticinco años dedicado al estudios de los cantes, por fin ha conseguido un gran primer premio.
Pregunta: ¿No estaba en ninguna quiniela, era el gran tapado del jurado?
Respuesta: “Bueno en las quinielas la mayoría de las veces el que va por la lógica nunca acierta los catorce. Unas veces en el escenario te encuentras mejor o peor, y yo esta noche cuando he empezado a cantar he visto que podía explotar y he intentado forzar la máquina para hacerlo lo mejor posible y me ha salido bien. Ya llevaba tres años. Y hoy ha sonado la campana”.
Pregunta: ¿Te sientes feliz?
Respuesta: “Me siento muy contento. Yo quiero felicitar a todos mis compañeros porque lo han hecho muy bien, Creo que ha sido uno de los días grandes de Lo Ferro, ya que ha habido una final muy competitiva con cantaores buenísimos A todos les quiero decir que si no ha sido este año, les deseo suerte para el próximo”.
Pregunta: ¿Cuándo comenzaste en esto del flamenco?
Respuesta: “La verdad que yo empecé con la canción española, ya de muy chiquitito con mi hermano, también mi madre cantaba un poquito. Después me marché a Guadalajara con 28 años y ya cantaba algún fandanguito o malagueñas y a través de unos amigos extremeños que ahí conocí me empezaron a llevar a peñas en Madrid. Desde aquí quiero mandar un saludo para la “Peña de Los Verdiales” de Moratalaz, que es mi peña”.
Pregunta: ¿Cuál el momento en el que decidiste ser cantaor?
Respuesta: “La cosa ha ido rodada, yo me subí a un tablao y desde la primera vez la gente que veía como cantaba, después me llamaba. Así que me dije que si me llamaban tenía que dar un cierto nivel, me animé y empecé a estudiar en mi habitación, siempre oyendo cantes. Yo no podía ir a un sitio y no dar el nivel, porque la gente exige mucho, de hecho anulaba actuaciones porque creía que no estaba a la altura”.
Pregunta: ¿Con qué cantes te sientes más a gusto?
Respuesta: Pues, mira, yo esta noche he cantando todos los “palos” bastante regular, según la gente, aunque yo no lo tengo que decir. He estado muy a gusto con todos los cantes, pero con el que más gusto me he encontrado es con la petenera, después con la soleá, e incluso con la seguiriya. Pero para eso hay que estar inspirado, ya lo decía Rancapino. Yo nunca he cantado por tarantos, y una vez que fui a un sitio que era obligado, me salió de muerte”.
Pregunta: ¿Cuáles son tus maestros?
Respuesta: “Hay que estudiar a los grandes: Antonio Mairena, Fosforito, Chaqueta, Joaquín el de Paula, entre otros. Yo me hago una idea de los cantes que puedo hacer. Y así voy buscando y cogiendo una cosilla de uno y otra de otros, y trato después de hacer los cantes a mi manera”.
