En una final muy reñida, contra todos los pronósticos habidos y por haber, el ganador del máximo galardón del Festival “Melón de Oro” dotado con 12.000 euros fue a parar a las manos del cantaor extremeño, afincado en Guadalajara, Marcelino García constituyendo la gran sorpresa de la noche, que al fin y a la postre resultó ser el gran tapado del jurado.
El segundo premio especial a la mejor Ferreña dotado con 6.000 euros, que viene a ser el “Melón de Plata”, se lo llevó el cantaor cordobés Raúl Alcántara “El Troya”. Y los cinco restantes premios con dotación de 2.500 euros respectivamente se repartieron de la siguiente forma: I grupo de cantes básicos, para el cantaor jienense Juan Fuentes Pavón. II grupo de cantes de Levante, el premio se lo llevó la cantaora gaditana Nazaret Cala. El III grupo de cantes de ritmo, lo ganó la cantaora sevillana María José Carrasco. En el IV grupo de cantes procedentes del fandango, el ganador fue Roque Barato de Ciudad Real. Y el en V grupo de cantes aflamencados resultó ganador el extremeño Pedro Cintas.
Marcelino García, flamante ganador del Melón de Oro 2006”, visiblemente emocionado, después de felicitar uno a uno a los demás premiados, recogió el premio con la incredulidad de haber ganado, manifestando: “No lo acabo de asimilar todavía porque está tan reciente que aún no me lo creo. Este es el primer premio importante que gano y nunca había tenido un premio de esta categoría, por lo que lo tengo que digerir poquito a poquito, ahora mismo no soy capaz, Yo he intentado darlo todo y esta noche me he encontrado seguro, con la sorpresa de que mi voz podía romper”.
Sin ningún tipo de duda este premio tiene su repercusión mediática en el planeta de los cabales, un galardón muy goloso por su dotación económica que conlleva un importante reconocimiento: “Estoy muy contento, llevo tres años persiguiendo el premio y ahora mismo estoy que me derrumbo. Esto es lo más grande que me ha pasado en el flamenco.”. Yo creo que el cante básico que me ha dado el premio ha sido la soleá, después la gente me dice que algo muy bien la petenera.
La emoción volvió a subir hasta grados insospechados cuando le preguntamos a quien le dedicaba el premio, ante la atenta mirada de su esposa que observaba en un segundo plano, dijo: “Se lo dedicó a mi mujer, que siempre me ha acompañado aunque no le ha gustado mucho el flamenco, pero ahora sí, ahora me critica y me pone los puntos sobre las ies al decirme aquí has estado bien o mal. También se lo quiero dedicar a mis dos hijos”.
Vayamos, pues, a la valoración de lo que la larga madrugada dio de sí, que no fue moco de pavo. Como decíamos no figuraba Marcelino García en los pronósticos de los aficionados y del público en general. Y ni siquiera la decisión final, del jurado que estuvo formado por Antonio Ponce, Andrés Macanas, Antonio Andujar y Nicolás Lozano, fue unánime a la hora de concederle el premio.
Sorprendió y mucho la decisión del jurado, incluso entre los propios cantaores, y el publico que aplaudió con cierta cortesía y que acogió la decisión con una cierta indiferencia. Cierto era que el jurado lo tenía bastante difícil, y que finalmente lo que contaba era la actuación de los cantaores durante la gran final, pero no es menos cierto que otro año más el gran derrotado fue el cantaor extremeño Pedro Cintas que cantó correctamente desde el punto de vista técnico, pero un pelín frío en la interpretación. Mientras la cantaora sevillana María José Carrasco volvió a explicar los cantes con mucha soltura y hondura, con un chorro de voz descomunal, que no hay que confundir con el grito, y con mucho compás. Y se destapó, y muy a gusto, el cantaor cordobés Raúl Alcántara en todos los cantes, que ya en la semifinal del pasado jueves había estado fenomenal con la ferreña. Tampoco hubiera errado el jurado si le hubiera dado el “Melón de Oro” a Raúl Alcántara, que protagonizó una gran actuación, muy centrado y con mucha rabia, y que fue el más aplaudido de la noche. Muy igualados llegaron estos tres cantaores a la final, y cualquiera de ellos podía haber ganado. Sin restarle ningún mérito al cantaor Marcelino García que hizo sus cantes con la profesionalidad y la honradez que le caracteriza, podemos decir que la concesión del premio creó un estado de división de opiniones, y que la gran suerte fue su aliada durante esa noche memorable para él. Para concluir, hay decir que al jurado el conocimiento y el rigor se le presupone. Sin embargo, después de lo visto y oído, también puede tener más de uno una cierta percepción de que el jurado erró y se columpió en el veredicto final. Claro que sobre gustos no hay nada escrito y todos somos iguales a la hora de opinar. La única diferencia es que la opinión del jurado cuando la emite a través del fallo es inapelable.
Pero la noche nos reservaba otra sorpresa, y era ésta la gran actuación de la compañía del gran bailaor Joaquín Grilo que estuvo sensacional. El bailaor presentaba su espectáculo “Grilo”, (algunos confunden su apellido por el de Gillo, pues no, hombre, no) y ciertamente que resultó literalmente espectacular. Un espectáculo desnudo de coreografías superfluas en el que el baile en estado puro era sencillamente sublime.
Comenzó por una espectacular siguiriya, bailando en pareja con Rosario Toledo, en la que escenificaban dialécticamente a través de los zapateados y los desplantes un gran amor contrariado con miradas que se fundían y se rehuían, hasta que era abandonado por estupenda bailora y Grilo quedaba solo en mitad de la siguiriya, y rematando por unos toques de bulerías mientras se llevaba la silla del escenario en la que también había bailado sentado, los buenos bailaores pueden bailar bien hasta durmiendo
A continuación salió a bailar por alegrías Rosario Toledo, con mucho garbo, y también se ganó los aplausos del público.
Y portentoso de nuevo estuvo Grilo bailando por soleá por bulerías, en las que ya sí engatusó al respetable que le jaleaba y le aplaudía cada desplante, siempre con la enriquecedora y desgarrada voz del cantaor Luis Moneo.
Y terminó la gran actuación con un fin de fiestas por bulerías que dejó un regusto muy especial en todos los asistentes que se divirtieron un gran rato. Con esta actuación concluía otra edición más de Festival. Un Festival, que al decir del secretario de la Peña Melón de Oro, Juan Miguel Roca, cierra con sus llaves el ciclo de festivales de la Región, y al pueblo le gustaría perder las llaves para que éste no acabara. Sin embargo, todo tiene su fin.
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