La cosa de la paridad llega a los carteles flamencos: Domingo Herrerías, El Terremoto, Esperanza Fernández y Carmen de la Jara
No cabe duda alguna que la moda de la paridad también está llegando a la programación de los carteles de los festivales flamencos, y ya saben en lo que consiste la cosa de la paridad, un suponer, en las listas que los partidos políticos presentan a las elecciones: por cada miembro varón, la misma equivalencia de una hembra. Al margen de entrar en la calidad y los méritos de los incluidos de ambos sexos en cada lista. ¡Viva la paridad! Y por qué no ¡Viva la madre que nos parió!
La calidad de la paridad de las flamencas ya se le presupone, como el valor al soldado o al torero, y tiene mucha firicunstancia con las figuras de “La Niña de los Peines”, “Carmen Amaya”, “La Niña de la Puebla”, “Conchita la Peñaranda”, o “La Perla de Cádiz”, entre otras muchas.
El caso es que todo lo dicho viene a cuento por el gran cartel flamenco de los artistas que se anunciaban en la gala del pasado miércoles, miren si no, Domingo Herrerías, Fernando Terremoto, Esperanza Fernández y Carmen de la Jara.
Al cordobés Domingo Herrerías, “Melón de Oro 2005, le tocó abrir la velada, acompañado a la guitarra de Antonio Fernández “El Torero” que le tocó de dulce, y que nada más subir a las tablas en las que ganó el máximo galardón del Festival del año pasado, les deseó suerte a los concursantes de la presente edición, no sin antes manifestar su gozo por participar como artista invitado y aclarar que venía a disfrutar cantando. Comenzó para templarse con unas buenas malagueñas, a las que le siguieron tarantas, alegrías, y terminó su notable actuación por fandangos muy dignamente, si tenemos en cuenta los artistas que a continuación le seguían.
Y el que le seguía no era ni más ni menos que todo un Terremoto, de nombre Fernando, hijo del mítico cantaor “Terremoto de Jérez”. Fernando que ya estaba anunciado en la edición del pasado año no pudo asistir por médicas causas mayores y prometió que este año aquí estaría. Y ahí estaba, muy a gustito, manifestando que el pasado año lo habían mandado al taller y que ya estaba bastante reparado. Y tanto, que nada más comenzar, presentó sus credenciales de cante grande, cante de aroma gitano, añejos como los buenos vinos. Lo hizo por bulerías por soleá dejando la marca de la casa jerezana. A continuación cantó una estremecedora siguiriya, que dedicó al compositor Antonio Gallardo con más de 700 letras para el cante, de quien dijo que era el más grande que había dado España en lo suyo. Prosiguió su gran actuación por fandangos y sintiéndose seguro dejó el micro y mostró su voz limpia, con sus naturales registros, calentando al público que comenzó a jalearlo. Sin embargo, a pesar de la comunicación establecida, no era necesario que parte del público le jaleara. El Terremoto, hijo, se jaleaba solo acordándose de su padre y “El Mojama”, y lo hacia por bulerías ¡Menudo compás!, también acompañado por su guitarrista Antonio Higuero. Y estaba tan a gustito el cantaor que hasta se hacia sus palmas y se tiraba unos bailes gitanos de fiesta grande. Gran noche de Terremoto, que fue muy aplaudida.
A continuación se le entregaba la medalla de Oro del Festival al compositor Antonio Gallardo, que a sus 81 años lo recogía con mucha emoción y con gran satisfacción porque se hubieran acordado de él.
Y después de los varones, le tocaba el punto a la paridad femenina. ¡Y, vaya tela de calidad!
Ya estaba preparada la cantaora sevillana Esperanza Fernández, una de las mejores voces flamencas, dominadora de los diversos cantes, sitiéndose a gusto con cada “palo” que ejecutaba, acompañado por sus palmeros y su hermano Paco, con su precisa guitarra. Con mucha esperanza en sí misma comenzó la Fernández cantando por alegrías. Después recordó que hacia 15 años que había estado aquí actuando con su familia, y que ahora se sentía feliz por hacerlo en solitario. Siguió cantando por soleá y por siguiriyas, y cambió de tercio, y se fue a los festeros, por tangos trianeros. Y terminó gozando mientras bailaba por bulerías.
El gran portazo a la noche, tierno y suave a la vez, se lo dio otra gran cantaora Carmen de la Jara, que por no repetir los mismo cantes que sus antecesores se fue por cantiñas, romeras, guajiras y milongas, con un fin de fiesta muy particular por bulerías, acompañado por la siempre excelente guitarra de Antonio Carrión, y por sus palmeros, con el japonés Rio Matsumoto que aunque nacido en Osaka lleva más veinte ya en Sevilla, dándole rubrica la gran cantaora a una noche muy completa. Otra noche más que no se quiso perder Manuel Céspedes García, de La Unión; Pepe Martínez Hernández, profesor, gran aficionado, cantaor y filosofo; Luis Artés de la galería Bambara. O el gran pintor Pedro Serna, que este año ha realizado el sugerente cartel del Festival y expone sus “Visiones flamencas” en la sala Vicente Noguera de Torre Pacheco, siempre estupendamente acompañado por Isabel Barqueros y de Alicia, que maneja muy bien la fotografía.
