Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: arte

Antonio López. Dibujos

Después de esta luenga cuesta de fin enero recién finiquitada, con la crisis de la crisis que se resiste al ser coronada; en un día de nubes grises y plúmbeas, me acabó de comprar un libro que me ha dejado frito y gélido el bolsillo, y, que sin embargo me ha contentado y calentado el alma. Una pura contradicción, puede que en ocasiones, como la vida misma. Como mismamente, puede que esta nota escrita en día grisáceo, usted la lea en una luminosa y azulada mañana. Así es la vida.

Me acabo de comprar el libro titulado: "Antonio López. Dibujos", que pesa varios kilos y que vale 50 euros y qué como dice por megafonía el gitano que vende tres toallas a un euro: ¡Merece la pena! Es un hermoso libro.

En el estéril debate de sí el libro analógico sustituirá al de papel, el libro que ahora tengo entre mis manos, no tiene debate. Este libro, de gran formato, sobre el proceso creativo del artista es un libro para observar y leer y hasta para oler y oír el susurro de las páginas al pasar, en el cual, el tacto, el oído y la vista, se recrea. En la elaboración de este libro tan cuidadosamente editado, en la que ha participado el pintor, como complemento a la gran parte gráfica, nos encontramos con un sucinto y apasionado texto del artista y con un brillantísimo y sutil escrito de Francisco Calvo Serraller, a modo de ensayo, que nos da todas las claves para entender las pautas creativas de Antonio López. El propio pintor ya nos indica en el texto que: "la diferencia entre el dibujo y la pintura se percibe de inmediato: la pintura te da todos los datos, y el dibujo no; una te aproxima al motivo, gracias fundamentalmente al color, pero el otro, en su límite, te lleva hacia un territorio más psicológico. En cierta medida, nos ocurre algo parecido con el cine: cuando vemos una película en blanco y negro, tenemos una sensación de irrealidad, de sueño".

Entre el sueño del color y la realidad en blanco y negro de la pertinaz crisis, decir que Antonio López el pintor español más cotizado es genial, parece ya un asunto baladí, pero lo es menos si uno sigue su trayectoria, y lo que es más importante, observa: su fidelidad a su propio proyecto. Si una obra, al fin de cuentas, debe de contar algo y de emocionar al espectador, eso y no otra cosa, es la pintura y la obra de Antonio López.

Hace unos meses un afamado pintor afirmaba en una entrevista, que Antonio López era un pintor torpe; esa misma tarde ese pintor inauguraba exposición y en un momento dado, le dije que me estaba gustando su obra, pero que la estaba viendo con cierto resquemor ya que no entendía el calificativo en la prensa sobre Antonio López. El afamado pintor, se sorprendió y me respondió que ese calificativo lo había dicho porque lo consideraba lento y poco resolutivo en las composiciones, para decir a continuación: ¿cómo no me va a gustar la pintura de Antonio, sí le he comprado algún que otro cuadro? Ahí quedó la cosa. Al día siguiente, casualidades de la vida, me encontré con otro afamado pintor y comentamos la performance que Antonio López se montó, el pasado verano, cuando se puso al pintar paisaje del natural, en Madrid, con espectadores japoneses incluidos; este pintor que admira al de Tomelloso, me espetó, cariñosamente: ¡Las cosas de Antonio López!

Y efectivamente esas son las cosas de Antonio López, las mismas cosas y las mismas maneras de hace varias décadas cuando todas las madrugadas, al alba, montaba su caballete para captar las luces de la Gran Vía. Esos paisajes pintados de Madrid ya forman parte del paisaje natural de Madrid, y ya han quedado en la memoria popular de cientos de espectadores. En estos tiempos de crisis, de infaustas proposiciones conceptuales, la pintura de Antonio López me sigue pareciendo absolutamente moderna y los dibujos de este libro le vienen a dar categoría a eso que entendemos como Bellas Artes.

Después de observar, solo por unos días, y de disfrutar con las páginas de este hermoso libro, para sacarle rendimiento,  lo acabo de regalar a una pintora que lo disfrutara mucho más que yo.

Yo sé lo que vale un buen libro. Mi primer libro lo compré con los ahorros del dinero de los bocadillos, pasando un poquito de hambre, después de dejar de almorzar durante varios días. Yo sé lo que vale un buen libro, en tiempos de crisis.

 

Las esculturas de Ramón Garza

 

 

El 13 de mayo, con flores a María, fui a la inauguración de una hermosa y sorprendente exposición de esculturas de mi amigo Ramón Garza, a las ocho en punto de una primaveral tarde no menos hermosa por cotidiana.

Al museo de Bellas de Artes de Murcia, que según las estadísticas dicen que es uno de los menos visitados de España, no fui yo como a diario iba aquél al otro sevillano a copiar las maravillas de Murillo y Rafael; no, como ya digo, fui a ver a Ramón Garza que inauguraba la nueva sala de exposiciones temporales en el Pabellón Contraste, y me encontré con el presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia, Ramón Luis Valcárcel que asistía a las explicaciones del artista ante su obra. Y me permití una boutade: me acerqué al presidente y le dije: "yo no he venido aquí a verte a ti, he venido a ver a mi amigo Garza". Después de la nota irónica le pregunte: ¿Cómo estás? Y me respondió: "de mejor en mejor, bien". Para rematar la situación le dije: "Yo te veo fantástico, gracias por apoyar a estos artistas". Y ahí quedo la cosa. Y lo dije de corazón, como de corazón digo que la exposición de Garza me parece sorprendente. Ramón Garza siempre pensó que la pintura era pura geometría. Por eso esas líneas en sus figuras, ese movimiento y esa belleza que nos muestra en sus piezas tienen la esencia de lo verdadero, frente a las imposturas de otras naderías a las que llaman arte. Estas esculturas tienen su música y su poesía y hasta su pintura escondida en lo más recóndito del alma. Ramón ha pergeñado su particular bestiario escultórico y nos muestra su caballo ganador, su miura, su centauro, su unicornio, su banco de peces y sus sorprendentes meninas y sus sirenas aladas con una ternura tan sencilla como la vida misma, una sencilla ternura no exenta de un cierto toque irónico que en una segunda mirada más reflexiva, ahora, las  piezas pueden tornarse en líneas y formas de categoría sublime.

No quería yo hablarles de las cualidades artísticas de Ramón, que ya lo hacen otros, en el estupendo catálogo con excelentes fotos y diseño de Ángel Fernández Saura. Yo les quería hablar de los sentimientos de Garza, acerca de la pintura y la escultura, y conocimiento no me creo que me falte, con Garza he navegado algunas noches por los antros de las noches murcianas de la década de los 80 y principios de los 90 bebiéndonos el néctar de la vida, en busca del santo grial de la inspiración, sorbiendo a tragos gozosos las madrugadas de las noches oscuras, conversando con los maestros Párraga y Cacho, acerca de lo divino y lo humano; hablábamos surrealistamente de los grupos musicales "Pulpo Seco" e "Ingeniería Urbana", que nunca montamos. Ramón en sus tiempos juveniles compartió el arte con la guitarra rítmica con Los Rangers. Y la música siempre formó parte de su estudio y de su coche 4-L en la que los Siniestro Total sonaban a toda cebolla. Alguna que otra noche nos encontramos con su padre Federico García Izquierdo, gran poeta, el gran Federico. Don Federico, un gran personaje de la ciudad de Murcia,  influyó mucho en Ramón. En una  entrevista periodística que le hice a Ramón en Diario-16, a principios de los 90, me decía: "Yo podía haber sido poeta, lo que pasa es que mi padre leyó algún verso mío y me dijo que me retirara. Efectivamente lo dejé, pero sí que me animó y me compró unos pinceles y unas pinturas para jugar con las cosas de las artes plásticas, tal vez porque él las dominaba mal".

Sigo mirando el catálogo, y me acuerdo de su perro Pancho, cariñoso y fiel a su amo, que de vez en cuando mostraba cariñosamente los dientes, por si acaso. Y sigo recordando la entrevista, porque entonces Garza tenía su más y sus menos con la pintura; me decía: "Durante todo este tiempo no es que esté absolutamente peleado con la pintura. Lo que pasa es que yo me tomo muy en serio la pintura y me parece que el mundo está lleno de pinturas por todos sitios...no sé, es un poco agobiante, Y proseguía: "efectivamente nos hacemos mayores y a mí ya no me sirven los planteamientos pictóricos conocidos si no hay una sorpresa, algo que me motive realmente a investigar en ello, prefiero entonces flirtear con la escultura". Ese flirteo anunciado durante esas fechas, hoy se puede ver en esta exposición como se tornó en un amor apasionado y consolidado. Así son las cosas. Hace unos años Ramón se retiró del mundanal ruido, lo último que me dijo era que lo quería ser realmente era poeta. Después de bastantes años, no me esperaba esta sorprendente exposición. Las esculturas de Ramón Garza, en esa nueva sala, también pueden ayudar un poquito a que llevar a nuevos visitantes al Museo de Bellas Artes.

 

:

"

 

 

 

 

 

 

 

 

Por siempre Lolo

 

El pintor Manuel Antonio López Ruiz, más conocido en el mundillo artístico como "Lolo" no creo que tuviera nunca duda de que tenía un buen ramillete de amigos, si hace unos meses se le tributaba un multitudinario homenaje, por sí le quedara algún ápice de duda, el jueves pasado en el pub B-12 se le daba otro, pero éste era muy especial: "Por siempre Lolo". A las puertas de la entrada al bar, se podía leer el eslogan que tenía el pintor para pedir una copa a los camareros, o mejor a las camareras: "Ponme una bebida rara". ¿Y eso qué es? Pues, un bebida rara: -solía decir él-"Larios cola, con los cubitos sin chupar y el limón pa¨la paella". Lolo, pintor de la generación de los 60, siempre se jactó de tener entre sus amigos a los pintores José María Párraga, a Pepe Cacho y Ramón Garza, entre otros. Lolo combinó la pintura con su trabajo en Obras Públicas durante más de treinta años, aunque consideraba su trabajo como muy bonito porque era valido para la gente, sin embargo para él la pintura representaba su conciencia.

La fiesta homenaje organizada por Pepe Meseguer del B-12, su hermano Toni López del Bar Galileo y su gran amigo del alma, el gran fotógrafo Ángel Fernández Saura, comenzó con un ágape estupendo para los todos invitados que comenzaban a llegar de forma escalonada, entre ellos, Ángel Ruiz  del Bar Los Claveles o Manolo del "Torretas" dos de los bares que solían figurar en la ruta del Lolo, junto con "El Sur" de Antonio Rubio. O la dentista Amelia Roldán, Sofía Verástegui, Javier Andujar Meroño, María Conesa y el fotografo Tomy Ceballos, o el poeta y músico Sebastián Mondéjar.

A sí como Blanca de La Cierva, el diseñador Paco "El Plásticos, o Alfonso Pascual De Riquelme o Ángel Mompeán, con su buen obrador de carnes y embutidos. O José Ángel Navarro Cortés, "El Janini" y el pintor Esteban Linares. Y muchos músicos, entre tantos, Emilio Chicheri, Pedrín Sánchez de Los Marañones, Chema Espejo,  o Abdón Alcaraz.

La fiesta "Por siempre Lolo" tenía un motivo muy especial, en este día cumplía, y cumplió 62 años, el maestro. Sobre los paneles se iban pasando las diapositivas del homenajeado haciendo un recorrido por su vida, unas fotografías que había preparado exquisitamente Fernández Saura, mientras el personal se divertía, entre copa y copa, comentando las peripecias del artista.

Lolo, siempre fue muy especial, para sus asuntos. Y el B-12 fue tan especial para él, que acabó sirviendo copas, ahí, durante un año. Y ahí estaban la hermana y el hermano de Lolo y sus hijos, honrando la memoria de su padre, y sus amigos.

Y lo mejor estaba por llegar, al escenario subían Los Bluefalos (con perdón o sin él, allá cada uno, pero el grupo se llama así) y Benjamín, el hijo del Lolo, les daba las gracias a todos por estar ahí, y junto Manuel, líder de la banda, cantaba al alimón: "En Murcia, hace mucho calor la cerveza sube bien...

All tercer tema, el personal después de cantar el cumpleaños, gritaba: Looolooo, loooloooo.

Un grito de admiración, que a buen seguro, estaba llegando hasta el lugar que tuviera que llegar. En el B-12 se respiraba un ambiente magnético, había un no sé qué de atmósfera positiva. La música en directo seguía sonando, si a mí me dijeran, después de haberme marchado, que el Lolo, estuvo allí, yo me lo creería.

 

 

 

 

 

Homenaje al pintor Lolo

 Por decreto-ley estatal o por orden de la consejería autonómica que correspondan debería estar prohibido morirse en Murcia en el mes de agosto, entre otras razones de índole práctica porque como asevera el vulgo, para aclarar las cosas pronto: de tu muerte no se entera ni Dios. Tampoco es que el mes de julio sea manco, por julio se murió el pintor Pepe Pastor y por su funeral estuvimos los cuatros que nos enteramos a tiempo. Por agosto se nos fue el pintor Lolo y me enteré por septiembre. Así que visto lo visto, a título personal, lo único que puedo sugerirles a las Parcas, es que si vienen a buscarme por esos meses estivales, a mí que nací en el Mediterráneo, aplacen la cosa funesta como mínimo para después de la feria de septiembre.

A cuento viene este preámbulo porque tal día como el pasado 29 se le tributó al pintor Lolo, en el pub Musik, un pedazo de homenaje como la copa de un pino, que reunió a toda la cofradía de los días de vino y rosas, a todos los integrantes de la movida artística y musical de los años 80, y a otras más jóvenes; en las que se podía contar sus hijos y los amigos de sus hijos que eran amigos del Lolo. El homenaje que surgió en torno a la galería de Ángel Meca, pretendía recordar al pintor en un ambiente festivo y reunir en un gran alboroque a todos los amigos para tomar unas copas y oír a muchos de los grupos musicales que eran amigos de Lolo. Y vaya que sí, menudo pedazo de fiesta, allí solo faltaba el homenajeado; aunque su espíritu alegre y cordial, y su manera de ser amigo de sus amigos, se respiraban por doquier en el ambiente. Como yo me enteré a destiempo de su muerte, y obviamente no pude ir a su funeral, tenía la sensación de que el Lolo de pronto o podía aparecer o estaba por ahí mezclado entre el numeroso gentío que ocupaba las barras del lugar. Había allí tanta gente y duró la fiesta tanto, que por donde empezar; o yo llegué tarde o creo que comenzaron a tocar Los Music Men; después vi a Alfonso Lozano El Zurdo con su banda y a Emilio Chicheri con su grupo Acequia, más tarde a los hijos del Lolo que le querían tocar un tema de Extremoduro; y al final una pléyade de músicos que improvisaban sobre la marcha en reunión. Y muchos artistas: Ángel Fernández Saura, Esteban Linares, Arturo, Angel Haro, Cacho, Ramón Garza, Flyppy,  Dora Catarineau, Pepe Marcos, Manuel Muñoz Zielinski, Manolo Belzunce, entre otros. Y mucha gente importante, José Angel Navarro El Janini, Roberto Martínez con su saxo, Manolo el cartagenero o Marisú la mujer del escultor Perico Pardo y hasta Antonio Rubio, Antoñico el de El Sur. Con mucho de los pintores y escultores, y con Lolo, me eché por montera mucha noches de la movida artística de los 80, tantas como para llenar bastantes páginas de este periódico. Incluso un tal Cacho va diciendo por ahí que soy su biógrafo oficial, a lo que yo respondo que apócrifo porque después de más 30 años, apenas llevamos unas páginas. Más de 150 entrevistas sobre personajes de esos tiempos: toreros, pintores, escultores, arquitectos, taberneros, que entonces publiqué en Diario-16, allá por los 90, conforman las páginas de un libro que hasta el momento no ha tenido el beneplácito de las autoridades culturales, o de una que otra caja murciana, a la hora de aportar unos cientos de euros para su publicación. Tampoco tengo ninguna prisa, esas entrevistas son atemporales, aunque como se trata de personajes murcianos, a lo mejor sería más conveniente mostrarle la cosa, a los de la Caixa o a los de CajaMar, a veces la cosa murciana se ve de otra manera, a lo lejos. Viene esto a cuento, porque el otro día me preguntaba otro por los apellidos del Lolo, y tuve que echar mano de una de estas entrevistas. Entonces Lolo, o sea Manuel Antonio López Ruiz, me decía: "Lo más importante para mí, en los últimos años, es convivir con mis compañeros, y sin embargo amigos, de los cuáles he aprendido mucho: los pintores Párraga, Cacho y Ramón Garza, con los sigo aprendiendo y colaborando. A estos pintores los envidio tanto como artistas, y como personas". En una serie de preguntas sucintas, le planteaba los siguientes planteamientos: ¿Los pintores murcianos pintan? Y decía: "Yo sí pinto. En Murcia hay pintores y artistas"volvía a repreguntar ¿Qué representa la pintura para usted? Y respondía: "La pintura es mi conciencia". Y la última interrogante era: ¿Qué le gustaría ser de mayor? Y Lolo, afirmaba: Persona. Pues vaya, mi humilde homenaje, al pintor Lolo, a su persona y a la pintura que era su conciencia.

 

 

 

 

La representación del arte en la feria taurina de Murcia

Feria taurina de Murcia 2009

La representación del mundo de los toros, la dialéctica entre el enfrentamiento del hombre con el animal, ya desde las primeras pinturas rupestres, ha sido y siguen siendo un gran motivo estético y un reto para muchos artistas. Intentar aprehender la esencia del toreo en unos lienzos o en unas figuras escultóricas no dejar de ser también todo un desafío. No es nada fácil la tarea de plasmar ese ritual en permanente movimiento en unas composiciones pictóricas. A ese reto de captar y de perpetuar la fiesta de los toros se han enfrentado toda una nómina de grandes artistas realizando unas enormes faenas, dejándonos verdaderas obras de arte, auténticas obras maestras del llamado “arte de Cúchares”. Desde Goya hasta Picasso, de Sorolla a Zuloaga, desde Agrasot a Romero de Torres, desde Manet hasta Van Gogh. O en Murcia desde Julián Alcaraz, hasta el maestro Párraga o el pintor Manuel Belzunce, o los escultores José Hernández Cano o Pepe Molera. En esta Feria del 2009 tenemos una variada oferta pictórica con diferentes registros y matices, desde la muestra: “Tauromaquia” que el pintor Antonio Sánchez nos ofrece en el Centro de Arte Palacio Almudí, que dirige Martín Páez, hasta el 12 de octubre, con una serie de bodegones taurinos y escenas de dibujo a tinta muy interesantes, así como un conjunto de lienzos en los que representa todas las suertes del toreo. En el catalogo de la exposición, José Luis Valdés Belmar, escribe a “este reto es precisamente el que asume y encarna Antonio Sánchez. Desde la progresiva e impresionante madurez adquirida en sus paisajes y bodegones. Antonio se lanza ahora a este desafío de la pintura taurina. Muleta y estoque se trocan por paleta y pincel en sus manos y solo, en los medios, ante el público, nos presenta su nueva obra. No me cabe ninguna duda de que obtendrá, también esta vez, los máximos trofeos”. Otra interesante exposición es la que podemos contemplar en la Galería de arte “Cuadros López” hasta el 30 de septiembre. El artista Manuel Gómez Balsalobre nos presenta su muestra “Elogio de la fiesta”, a la que nos introduce Federico Lara Peinado, de la Universidad Complutense de Madrid, que escribe: “Si los argumentos objetivos del toreo han quedado plasmados magistralmente: nos referimos al tipo de citas del torero, a la captación de los terrenos tanto del maestro como del toro, a los bellos lances, al toro humillado ante la vara, al pareo de banderillas, a las faenas de muleta y al dramatismo final de la estocada, hechos todos que demuestran por parte de Gómez Balsalobre la total captación de los conceptos y emociones que encierra el arte de la lidia, no menos insuperables son los exquisitos recursos pictóricos de la obra que hoy gustosamente glosamos”. Y más muestras, en el restauran The Tomato Free podemos contemplar la extensa obra taurina de Manuel Andrés Peñalver, hasta el 27 del presente mes. “Manolo Peñalver presenta su primera exposición taurina. Comenta que ya “de niño en las clases del colegio de su pueblo, Cehegín, durante las explicaciones del profesor de matemáticas, solía adornar a lápiz los dorsos y las hojas de sus libretas con apuntes relativos al mundo taurino. Así como, durante los recreos, le gustaba jugar al toro con cualquier objeto que se asemejase a los trastos del torero”. Mientras en la galería Chys de Murcia, el pintor albaceteño José Ramírez Cuenca, presenta su visión de sobre el arte del toreo y sus figuras.. También en el Bar “Antonio el de las gambas” de Vistabella, el pintor de Espinardo Antonio Alcaraz, consagrado a la pintura de la tauromaquia, nos presenta un total de 23 oleos con su peculiar estilo, en su muetra “Cabezas de toro Bravo”recreándose fundamentalmente en el toro y en los primeros planos de los astados. Los artistas ya han hecho su faena. Ahora es el espectador el que tiene la oportunidad de otorgarles su atención y los trofeos pertinentes. La feria ya está a punto de concluir y el cartel que la anuncia, obra del pintor Pepe Lucas, sigue sin pasar desapercibido.

Vicente Ruiz y Pedro Soler reciben las insignias de oro de la Asociación de críticos de arte de Murcia

 

La Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA), en la noche del pasado viernes, entregaba en un marco incomparable: El Palacete Rural de la Seda, sus máximas distinciones al pintor Vicente Ruiz y al periodista Pedro Soler en el trascurso de un cena la mar de divertida con un menú estupendo. No sólo de arte vive el artista.

Al presidente de la asociación Pedro Alberto Cruz Fernández le correspondió ejercer de maestro de la ceremonia, y después de lamentar el olvido de las insignias de oro que se tenían que entregar, por asuntos de última hora, con la connivencia de los asistentes: críticos, artistas y amigos, rompió todos los protocolos y pasó a glosar los méritos de los homenajeados. Ni qué decir, que justamente merecedores de tales galardones, pues Vicente Ruiz es un gran pintor que sigue creando con el ansia de un joven y Pedro Soler es un maestro de maestro en la cosa del periodismo cultural.  

Dicho lo dicho, lo que estábamos esperando todos era la suculenta cena que nos iba a servir Paco Fuentes. Y comenzó el desfile de platos exquisitos: qué si berberechos sin concha en gazpacho de pepino, pan de azafrán, aire de pimienta y limón salmuera; qué sí vieiras con tomate confitado, patata, y crema de calabacín y tal y tal, entre sorbos de cava y vino tinto Mayoral Roble de Jumilla. Y la noche, qué sé yo, como que parecía otra. La animación como que iba creciendo a un lado de la mesa en la que teníamos a Pedro junto a Ali Glover y a Vicente con Mari Carmen; a otro maestro del periodismo como José Carreres, acompañada de Concepción López, junto a Lolo Galindo, coordinadora municipal de artes plásticas de Cartagena y el artista Pedro García Raja y a Julián Pérez Páez que dinamiza la cosa artística de Fuente-Álamo, así como a Mari Trini Sánchez. de la Fundación García Jiménez. Y más, entre los pintores Esteban Campuzano y Paco Vivo, la escultora Lola Arcas y Andy, los amantes del arte Pilar Jímenez y Antonio García Mena; y el director del Almudí, Martín Páez, acompañado de Irene Martínez. Y a mi lado, el diseñador Pedro Manzano y Angel Pina Nortes.

Después de la carrillada de ternera, como qué sentía uno más inspirado. Podía estar contento Paco y su señora Joaquina Vicente. ¡Qué importaban las insignias!

 

 

Viajeros románticos a Oriente: Delacroix, Flaubert y Nerval

 

 Hay muchas maneras de viajar, tantos como lugares por visitar. Entre todos los viajes físicos y oníricos, quizá uno de los más placenteros sea la buena lectura de un libro. Si abrimos las páginas de la Odisea, de repente nosotros ya estaremos acompañando a Ulises en su periplo a Itaca.

Esa sensación placentera es la que nos irrumpe en el ánimo, nada más abrir el gran estudio que Nieves Soriano Nieto ha pergeñado como tesis, "un trabajo que ya ha sido reconocido con la mejor calificación como Doctorado Europeo".

En este gran estudio, a modo de ensayo, que titula "Viajeros románticos a Oriente: Delacroix, Flaubert y Nerval nos encontramos obviamente con un estructura académica de fondo, como no podría ser de otra manera, y con un gran acierto por la elección de los campos de estudios, por la diversidad cultural, que nos invitaran, a la postre, a una reflexión discursiva contemporánea. Ya la autora nos indica que "este libro surge de tres fascinaciones: la literatura de viajes, la cuestión de Oriente y el Romanticismo. Ellas se entrelazaron planteando lo que hoy tenemos entres las manos. Son tres campos que dan lugar a un viaje d'atelier hacia un Oriente romántico que se llenó, en su época, de bosques de vegetación diferente".

Como decíamos si en el fondo este estudio tiene su perfecta estructura académica con un rigor muy contundente, en su forma se baña de una prosa narradora, siempre con aromas poéticos, que nos hace pasar de una página a otra, como si nos meciéramos a merced de las olas y fuéramos nosotros mismos esos mismos viajeros. Es en esa forma, en la que aparece la Soriano Nieto, escritora de excelentes relatos cortos.

En el prólogo sucinto y sublime, potente y sutil, el profesor Francisco Jarauta, escribe: "que la particular atención que presta la autora a la componente especifica del viajero romántico da a su análisis una amplitud nueva a sus argumentos y a las perspectivas que de él se derivan. Trazar la curva que acompaña al viajero romántico, una vez que abandona los buenos usos del viajero ilustrado, más cercano a la observación y el análisis de lo observado, que al de las apropiaciones subjetivas del mundo que descubre y con el que establece un diálogo interior, es sin duda alguna uno de los logros más significativos de este trabajo". Un excelente libro, pues, para hacer un buen viaje.

 

 

Viajeros románticos a Oriente: Delacroix, Flaubert y Nerval

Nieves Soriano Nieto

Edit.um (ediciones de la Universidad de Murcia)

Páginas 383/

 

José Manuel Ballester: Fotos como monumentos

 

La otra tarde asistí a la inauguración de una extraordinaria muestra de fotografía, por sutil, a la hora en la que a veces en Murcia vas a una exposición o expones, o sea, a las ocho en punto de la tarde. Y salí enormemente encantado, doblemente por la monumentalidad de las macrofotografías asimismo que por la grandilocuencia de las formas arquitectónicas representadas: entrelazadas en un dialéctico discurso entre la forma y el fondo o la interpretación de su significante y su significado.

La exposición "Tras-Pasar el vacío" del pintor, antes, que fotógrafo, José Manuel Ballester parecen surgir de la realidad como la vida real misma, con sus veladuras abstractas, inspiradas de partida por un lenguaje verista en una busca de la pureza de la línea. En estas fotografías el artista nos invita, como en un juego de sensaciones, a pasar o traspasar el vacío, a repensar el concepto. Y ya como espectadores individuales nos sitúa frente a las arquitecturas y espacios sociales que de tan colosales nos emocionan y nos inquietan por lo inabarcables. Eso mismo es lo que puedo sentir yo ante la fotografía sobre lona de 3 metros por 4, titulada: Gran túnel, emoción e inquietud, y ya no digamos ante la otra fotografía sobre lona de 3 metros por 8 metros y pico, llamada: Pasillo blanco. Una gozada.

"La obra de José Manuel Ballester sólo puede entenderse cabalmente considerando el contexto en el que ha sido hecha y el lugar que en él ocupa como artista que realiza un viaje pendular, un viaje de ida y vuelta entre la pintura y la fotografía. Y que además, se han centrado su trabajo en la arquitectura precisamente", nos dice en el catálogo el profesor y crítico de arte Carlos Jiménez. Y precisamente no puedo, si no estar de acuerdo con esas afirmaciones. ¿Por qué? Pues porqué sigo desde hace muchos años las obras de este creador, siempre sugerentes, desde sus comienzos.

La otra tarde, asistí a la inauguración para felicitar al artista. A las inauguraciones, por lo general, se va a ver al personal y a que lo vean a uno. Y allí estaba la concejal de Cultura del ayuntamiento de Murcia, Fátima Barnuevo, elegante y atenta. Y Martín Paéz, director de exposiciones del Palacio el Almudí, trabajador incansable, que siempre derrocha pasión artística.  Y un ramillete de excelentes artistas: Vicente Ruiz, Esteban Campuzano, Lola Arcas, Carlos Callizo, Andy, Severo Almansa, y otros que llegarían más tarde. Pues uno se tuvo que marchar muy pronto. A esa misma hora tenía que estar en la entrega de premios Los Mejores de La Verdad. Pero volveré a esta magnifica exposición del Palacio Almudí, que pone la guinda a una estupenda temporada, y que estará hasta el 12 de julio. Regresaré con la mirada limpia.